Muerte en el boxeo ¿cuál es el límite?

La tragedia golpeó fuerte: la historia detrás de la muerte del boxeador "Dinamita" Santillán
Una vez más, una noticia lamentable conmueve al mundo del boxeo. Como había sucedido en noviembre de 2002, cuando se produjo la muerte del misionero Jorge Daniel Espíndola luego de una pelea en Catamarca, a primera hora de ayer se conoció el deceso de Hugo Santillán, el joven boxeador santafesino que el sábado pasado se había desmayado al escuchar el fallo de la pelea ante el uruguayo Eduardo Abreu, por el título Latino Plata de categoría Ligero de la CMB en el Club Atlético San Nicolás.
Mientras se daba lectura al fallo, Santillán sufrió un desmayo y le tuvieron que aplicar oxígeno en el mismo cuadrilátero. De forma inmediata, fue trasladado al hospital San Felipe, en el cual fue alojado en la sala de terapia intensiva, con “un fuerte traumatismo de cráneo”.

La doctora Graciela Olocco, que atendió a Santillán en el centro asistencial, dijo que “el paciente ya había ingresado en estado de coma y nunca recuperó la conciencia”.
La profesional confirmó que el deceso del joven boxeador se produjo a las 0.15 de ayer.

Cuando el Rayo se apagó

Además de la tristeza que genera el fallecimiento de un deportista que se subió a un ring para ‘brindar un espectáculo al público presente’, inmediatamente aparece el recuerdo del obereño Daniel Epíndola, quien encontró su final en circunstancias similares el sábado 23 de noviembre del 2002 en Catamarca, en la que era, hasta ese momento, la 18ª muerte de un boxeador argentino en un combate.
‘El Rayo’, como le decían al pugilista misionero, cayó derrotado frente al catamarqueño Fabio Daniel Oliva, en un combate en el cual estaba en juego el título argentino de los supergallos y que tuvo como escenario al Polideportivo Fray Mamerto Esquiú.
El trágico desenlace se produjo en el último round de la pelea, cuando Oliva colocó una perfecta combinación de golpes que terminó con Espíndola en la lona, alcanzado por un gancho al hígado, con efecto retardado. La lucha fue de golpe a golpe, con predominio del dueño de casa, quien hasta ese momento iba adelante en las tarjetas.
Cuando llegó el último round, una última mano de Oliva al hígado hizo que Espíndola cayera sin fuerzas. Allí se desató el drama. Viéndolo tendido en el piso, el árbitro mendocino Francisco Wohlfart intentó rehabilitarlo sin éxito.
Trasladado al hospital San Juan Bautista, se constató que Espíndola había sufrido una conmoción cerebral y entró en coma cuatro.
 Con el paso de las horas, el cuadro era desesperante y en forma extraoficial se conocía que la situación del deportista de la Tierra Colorada era prácticamente irreversible.
Finalmente, y tal cual lo marcan las estadísticas del boxeo nacional, Jorge Daniel Espíndola falleció al día siguiente de su pelea con Oliva, en medio de la congoja generalizada de sus seres queridos.
Espíndola había nacido en Oberá el 18 de junio de 1977, y desde que incursionó en el campo rentado del pugilismo llevaba 20 enfrentamientos, de los cuales ganó 11 (4 antes del límite) perdió 5 y empató 4.
Entre sus logros más importantes figura la obtención del título OMB Latino de la categoría supergallo conseguido el 21 de setiembre de 2000 en Guajura, Brasil, cuando derrotó al local Alexandre Silva por nocaut en el décimo asalto.

¿Una pelea que se tendría que haber evitado?

La historia de Hugo Santillán como pugilista profesional comenzó hace cuatro años. Nacido en la localidad de Ceres, Santa Fe, el boxeador de 23 años fue campeón sudamericano y latino superpluma de la Organización Mundial de Boxeo (OMB). Su récord fue de 19 victorias (8 por nocaut), siete derrotas y un empate. Muchos afirman que la pelea entre Santillán y Abreu no debió haberse realizado. El argentino venía de caer en el mes de junio en un duro combate que se resolvió por puntos ante el armenio nacionalizado alemán Artem Harutyunyan, en Alemania. La Federación alemana tomó la decisión de no dejarlo pelear dentro de su territorio hasta el 31 de julio. Esta decisión no corría para la Argentina, aunque de haber sido informada podría haber influido para que las autoridades del boxeo argentino resolvieran si se podía realizar o no el cruce del pasado fin de semana.
El ruso falleció el martes

Maxim Dadashev, otra víctima del castigo en el cuadrilátero

Muerte en el boxeo ¿cuál es el límite?
La muerte de Hugo ‘Dinamita’ Santillán fue la segunda en el mundo del boxeo en menos de una semana; el ruso Maxim Dadashev había fallecido el martes. Los dos peleadores habían terminado internados luego de los golpes recibidos arriba de un ring. El púgil ruso falleció el martes por la tarde como consecuencia de las severas heridas que sufrió a partir del intenso castigo que recibió en la pelea que sostuvo el viernes pasado en Maryland contra el puertorriqueño Subriel Matías. Dadashev, de 28 años, murió en el Hospital Prince George’s de la Universidad de Michigan en Cheverly, Maryland, en el cual había sido internado inmediatamente después de culminada la pelea. Dadashev tuvo que ser intervenido quirúrgicamente por un hematoma subdural, a partir de un sangrado en el cerebro. El ruso había perdido por nocaut técnico en el duodécimo round, por decisión de su entrenador Buddy McGirt, quien sugirió detener el combate antes de ingresar a los últimos tres minutos, a causa del intenso castigo recibido. Dadashev bajó del ring, asistido por colaboradores, y camino al vestuario, vomitó. Según informó el sitio de Espn, el boxeador “perdió el conocimiento antes de llegar al camarín. Horas más tarde, ya en el hospital, fue puesto en coma inducido para permitir que disminuyera la inflamación en el cerebro”.
Fuente: Facundo Álzaga, El Territorio.

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