Los telefónicos sacaron una mínima diferencia 3 a 2 en un partidazo con San Ignacio. Los plásticos, que buscan el tricampeonato, superaron 5 a 1 a Saavedra. El sábado a las 22 en Brown, el primer partido para definir al monarca.
Tres años después, tendrá la posibilidad de buscar revancha. Ese tiempo pasó desde aquel Apertura 2006 para que Telecentro Tacuarí pueda finalmente superar una de las tantas semifinales a las que accedió y meterse en la serie decisiva, donde buscará dar el golpe e impedir el tercer título consecutivo de Plastimí. Y el triunfo en semis, 3 a 2 luego del 1 a 1 de la ida, es muy meritorio porque, ante un muy buen equipo, lo consiguió con armas lícitas, consecuente con su estilo y con un juego solidario y participativo.
De ida y vuelta, con situaciones permanentes en los dos arcos y final abierto. Cuántos partidos se pueden calificar así, pero esta vez la descripción es más válida que nunca. No hubo mucha calma porque San Ignacio arrancó mejor, con la posesión de la pelota y paciencia para buscar el hueco, pero Telecentro se puso en ventaja cuando nadie lo esperaba. Tras cartón lo emparejaron los dirigidos por Mario Ohiler pero Tacuarí empezó a levantar y se adelantó en la cancha. Hasta que entró Monges. Talento puro, fantasía del número 8 para poner en ventaja a su equipo e inventar algunos chiches, como esa pisadita para levantar la pelota y rechazar cuando estaba apretado sobre la línea.
Así, el primer tiempo dejó arriba a San Ignacio pero con varias llegadas de riesgo de Tacuarí. Y en el segundo, en los primeros minutos, Sebastián Duarte terminó de redondear una buena actuación más allá de los goles, los cuales logró en combinación con su socio Jorge Vera. Dos incursiones del rubio número 1 le sirvieron a los telefónicos para dar vuelta el partido y ubicarse en la situación que más cómoda le queda: en ventaja y con el rival obligado.
El paso de los minutos le fue jugando en contra a los de la ciudad de las Reducciones, que se volvieron imprecisos y pasaron a depender de lo que pudiera hacer Monges. Pero Telecentro se cerró bien y, cuando no pudieron sus compañeros, apareció Ety Pawluszek para dar la cara.
El único error fue no haber cerrado el partido, principalmente en esa jugada en la que Galeano se apresuró en definir con el arco vacío. Claro que, si San Ignacio hubiese embocado algunas de las que tuvo, la anécdota dejaría de ser risueña, pero nadie le quita a los telefónicos el gran trabajo realizado, que intentarán repetir en la final, mientras que San Ignacio, que en su primer torneo se metió entre los cuatro mejores y significó un aporte importante para el salonismo, tendrá que conformarse con buscar el tercer puesto.
Una nueva final
Con la tranquilidad del 5 a 2 de la ida, Plastimí hizo su negocio ante Instituto Saavedra, que intentó pero no pudo dar vuelta la historia, dejó espacios y volvió a perder, esta vez 5 a 1, para despedirse del sueño de campeón. El triunfo le significó a los plásticos, actuales monarcas por duplicado, meterse en su séptima final consecutiva.
El equipo de Beto González sacó rápida ventaja y jugó con la obligación de Saavedra y de a poco fue cerrando la serie. Para el recuadro, el golazo de Sandro Antivero, con una pisadita contra su pie para tirar la pelota por un costado de Lagar, buscarla por el otro y rematar con fuerza y precisión al segundo palo.
Fuente: Mariano Bachiller, Solo Futsal.




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