Como lo marcan los antecedentes, Crucero volvió a festejar ante Guaraní. Luego de dos años y medio de desencuentros, colectiveros y franjeados otra vez se vieron las caras, ahora por la Copa Argentina, y los festejos se vistieron de amarillo.
La Franja encontró la apertura con un golazo de Barinaga, pero Zampedri (mitad Mosevich) logró la paridad y llevó tranquilidad al local. En el complemento, cuando jugaba con uno menos, una avivada de Troche terminó con el 2-1 de Tomasini y la fiesta colectivera.
La intensidad de uno y otro se dejó ver desde el minuto cero. Tal como en los duelos anteriores, los dos salieron con ganas de imponer credenciales. Crucero, con el doble cinco de Marczuk-Romero en el medio y el agresivo dúo Mosevich-Cabrera por derecha. Guaraní, con un Enrique cerebral a la hora de distribuir y con un movedizo Barinaga en campo contrario.
El buen marco de público, pese a ser día de semana, de noche y con la posibilidad de ver Argentina-Brasil por la TV, contagió el calor a la cancha, y por ende ambos se vieron obligados a querer ganarlo.
Barinaga, en el arranque del juego, acarició la apertura con un remate que se fue desviado y García Chamut, más tarde, no le dio la rosca necesaria a un tiro libre en inmejorable posición. Pero la tercera fue la vencida. A los 19′, tras un pelotazo frontal, el ex Colón y Defensa y Justicia le ganó a su marcador y la pelota derivó en Yegros Tejada, éste asistió de taco para la entrada del propio Barinaga quien -de primera- fusiló a Gaona y estableció con un golazo el prematuro 1-0.
Afortunadamente para sus propias ambiciones, el Colectivero lo empató enseguida. Porque a los 24′, Mosevich se anticipó a todos en una pelota parada, su cabezazo descolocó a Ponzio y cuando la pelota tenía destino de red por atrás de todos entró Zampedri para empujarla al fondo y decretar el también prematuro 1-1.
Había acción en Santa Inés. Ritmo, disposición y avidez para ganarlo. Crucero porque necesitaba confirmar su supremacía en el historial y también de categoría. Guaraní para certificar un crecimiento y darle un gran gusto a su gente, con sed de triunfos. Y el primer tiempo estuvo a la altura de las circunstancias.
Condiciones favorables
El complemento no arrancó con la misma dinámica. El desgaste pasó factura y encontrar espacios requería de capacidades mentales a esa altura saturadas.
Pero a los 13′ llegó la expulsión de Juan Cabrera, por doble amarilla, y con ella aumentaron las esperanzas franjeadas. 11 contra 10 durante más de media hora era una ecuación que permitía entusiasmarse. Sin embargo, ante la ausencia de cambio de ritmo, no hubo profundidad, y los pelotazos empezaron a multiplicarse.
Ribeca y Dechat entendieron que la paridad sólo se quebraba con algún desnivel individual, y por eso mandaron a la cancha a Martínez y Troche, respectivamente.
Y justamente Pelado, en la primera que tocó, originó una infracción al borde del área que derivó en el perfecto anticipo ofensivo de Tomasini para el 2-1 que sería definitivo.
El DT franjeado, consciente de las características que tomaría el juego, quemó las naves e incluyó a Juárez y Ostrowski, y quedó parado con un ultra ofensivo 3-2-2-3. Pero la desesperación llevó a los centros, lo que facilitó el trabajo de los zagueros colectiveros.
El Pájaro Juárez pudo haber empatado, pero esta vez el palo estuvo del lado del uno, y Crucero se terminó aferrando a un triunfo que hacía dos años y medio no saboreaba.
Fuente: territoriodigital.com




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