En busca de un sueño que persigue hace años, Ezequiel Molina se encuentra en el Tigre, en Buenos Aires, en el intento de ganarse un lugar en la selección argentina de canotaje, prueba a la que siente “muy cerca”.
El selectivo para lograr el gran objetivo ya tiene sus días y será el fin de semana del 31 de marzo al 1 de abril en el selectivo nacional, organizado por la Federación Argentina que rige esta especialidad, en la pista nacional de remo, también en el Tigre.
Además, Molina, de 24 años, no estará solo ya que a él se sumaron hace poco Guy Seró (20) y Emanuel Mallo (19) también palistas formados en el Club Pirá Pytá y con un futuro prometedor.
Ir más allá
En Misiones, Molina gastó sus palas en el agua y año tras año logró inscribir su nombre entre los mejores de cada temporada, e incluso a nivel nacional tuvo buenos resultados, pero en el 2011 sus ilusiones de ser de selección volvieron a encenderse.
“Vine a Buenos Aires para hacer la Licenciatura en Educación Física -ya es profesor- y gracias a la ayuda de José Bonini comencé entrenar con la selección”, señaló el posadeño.
Esos 12 meses le sirvieron al palista de la tierra roja para volver a entrar en ritmo ya que en Posadas las competencias eran prácticamente nulas.
“Me costó acomodarme al entrenamiento del equipo, al principio terminaba atrás en las pruebas pero ahora ya estoy bien, ahí entre de los primeros”, dijo Molina.
Además, en Posadas las condiciones para el entrenamiento no ayudaban. “Teníamos que salir entre las piedras, era muy peligroso y de a poco el equipo se fue diluyendo”, destacó.
“Me tengo fe, estoy dando todo. Estudio, trabajo y entreno. Siento que es mi oportunidad, la última, y estoy dando todo de mí para que salga”, dijo optimista.
De todas maneras, destacó que de no darse la meta marcada, va a “estar tranquilo porque ya hice todo lo que estuvo a mi alcance”.
Y esto se nota con creces en su rutina diaria, ya que le dedica varias horas al ciclo de la Licenciatura en el CeNARD y además entre la semana paga su estadía, en el Nahuel Rowing Club, con clases de canotaje.
Por su parte, Seró y Mallo residen en un club que se encuentra en una isla del Tigre, en el Regata Las Marinas.
Para ellos también es importante ingresar a la selección ya que de hacerlo cobrarán una beca que les ayudará al crecimiento deportivo.
“Hasta ahora nuestros sponsors oficiales son nuestros padres”, dijo con picardía Molina, que sabe bien lo que es resistir haciendo el deporte que tanto le apasiona.
Para ingresar al equipo albiceleste los misioneros deberán ubicarse entre los mejores seis de cada prueba. En el caso de ellos competirán en k1 en las distancias de1000 y 200 metros. “Estoy cerca y creo que se va a dar, yo me estoy jugando todo”, expresó el palista.
Fuente: territoriodigital.com




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