Fabricio Bernhardt se consagró Campeón Nacional de wakeboard temporada 2011-2012 en la categoría segunda caballeros luego de concluir la sumatoria de los puntos que obtuvo en las diferentes fechas.
Oriundo de Jardín América, este misionero reside en la localidad entrerriana de Libertador San Martín donde estudia licenciatura en Kinesiología y Fisiatría hace dos años.
En una entrevista, Bernhardt explicó en qué consiste esta disciplina: “Este deporte evolucionó del esquí, consiste en una tabla donde tenemos las dos piernas apoyadas y fijadas sobre esa tabla y usamos la estela de la lancha, la ola, para saltar y hacer maniobras en el aire, de ahí la denominación en español de “tablaestela”.
Fabricio explicó que “la única diferencia que tiene con el snowboard, que habitualmente se practica en la nieve, es que en lugar de descender por una pendiente la velocidad la adquirimos porque vamos tomados de un manillar y somos remolcados por una lancha”.
La zona donde compiten se denomina cancha de wakeboard, que son espejos de agua preferentemente cerrados con un recorrido de 400 metros, que se hacen en 35 segundos; pueden tener rampas de casi dos metros de alto por 1,80 de ancho o “flat box”, o cajas flotantes de 20 metros de largo a ras del agua.
Los competidores recorren dos veces este trayecto mientras son observados por tres jueces que van en la lancha y evalúan la intensidad de la pasada, ejecución y composición de los trucos.
Bernhardt se consagró campeón nacional en caballeros segunda, categoría que incluye competidores de 20 a 29 años como lo establece la Federación Argentina de Wakeboard.
Compitió en Ezeiza, San Pedro, Apóstoles, Embalse y ciudad de Córdoba, en tanto que las temporadas de actividad se desarrollan habitualmente desde noviembre hasta marzo del año siguiente.
Con respecto a su preparación física el jardinense explicó que “uno de los ejercicios fundamentales es la práctica intensiva de cama elástica donde se ensayan los trucos y maniobras para corregir los errores y no lastimarnos después en el agua. Además del trabajo habitual en el gimnasio y mucha gimnasia deportiva cuando no podemos meternos al agua, hago trabajos específicos para fortalecer los músculos de las rodillas porque éste es un deporte de alto impacto donde luego de saltar más de dos metros caemos al agua a 40 kilómetros por hora”.
El jardinense estuvo unos días en Misiones a fin de año, para pasar las fiestas y ver a sus amigos, pero como se compite sólo en verano tuvo que regresar a cumplir con el calendario de la Federación.
Fuente: territoriodigital.com




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