Diego Cáceres, un abanderado casual

Diego Cáceres, un abanderado casualEl atletismo es la disciplina base de los Juegos Evita. Repartida en distintas categorías, todas las provincias lo toman como una posibilidad importante de sumar medallas vitales para posicionarse en el podio del medallero.
En el 2012 Misiones no es la excepción y en todas las categorías hay al menos un representante. Este es el caso de Diego Cáceres, el único joven que participa en el hexatlón sub 16. Aunque para llegar a esta instancia el nacido en Capioví tuvo que dejar sus gustos de lado y calzarse la pilcha de profesional.
“Comencé con el hexatlón por equivocación”, comentó Diego, “la idea de practicar atletismo surgió en una competencia zonal donde al principio yo tenía dos fuertes (lanzamiento de jabalina y salto en largo), aunque tenía que incluir uno más si quería practicar una prueba combinada…jamás pensé que me iba a meter en esto”, agregó. Es que el objetivo de Diego fue participar en pruebas combinadas de triatlón o pentatlón, aunque al inscribirse en el campeonato zonal sólo pidió pruebas combinadas, por lo que la organización decidió incluirlo en el hexatlón.
“La primera vez que lo practiqué no quedé convencido; habían pruebas que no me gustaban como 100 metros vallas y lanzamiento de bala, pero de allí en adelante lo seguí sin mirar atrás, ya me había anotado y tenía que cumplirlo”, explicó.

Legado de familia
La firme postura de Cáceres responde a su educación familiar donde las responsabilidades están a la orden del día. “Somos once hermanos y soy el octavo. En algún momento uno de ellos, el que me sigue, Emanuel, practicaba lanzamiento de jabalina, por eso también mi inclinación”, resaltó.
Diego tomó conciencia del atletismo en el colegio Nuestra Señora de Itatí de su ciudad natal, allí comenzó con los primeras etapas de entrenamiento para luego demostrar su categoría en los intercolegiales.
Recién este año compitió en el zonal clasificando al provincial de Oberá. En la capital de los inmigrantes no tuvo rivales, fue el mejor por lejos de los ocho aspirantes y llegó a los Juegos Evita con una particularidad: no entrenó para la ocasión.
“A principio de año estuvimos parados, sin practicar deportes. Abandoné el colegio por problemas familiares y como me acordé que mi hermano estuvo en los provinciales lanzando jabalina, hablé con el profesor Ángel Olivera para empezar”, dijo.
Sacrificar sus estudios de alguna manera le otorgaba tiempo, pero Diego también llegó a Oberá sin entrenarse lo suficiente y aún así ‘le pasó el trapo’ a sus rivales.
“La última semana antes de viajar a Mar del Plata nos fuimos a Puerto Rico, donde practicamos dos horas diarias en tres días”, explicó.
Hoy Diego es el único representante de la tierra colorada en el héxatlon sub 16 escolar, una bandera inesperada pero que la carga con orgullo.

Fuente: territoriodigital.com

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