El triatlón es uno de esos deportes admirados por todos pero practicado por pocos. Nadar, andar en bici y correr. Tres disciplinas sin descanso que se mueven en la frontera entre la locura y la superación, dos sustantivos que, en cierto modo, forman parte del ADN de nuestro país. Brenda Spasiuk es una de las atletas misioneras más destacadas en la actualidad y justamente sus logros los consiguió dentro de este deporte que combina la exigencia física y mental al máximo.
Pero el éxito conseguido no habría sido posible sin sacrificio. Los entrenamientos con extensas rutinas diarias de doble turno, haciendo ciclismo, trote e incluso natación cuatro veces por semana y una rutina que acompaña con una estricta dieta de alimentos que le aportan la energía para sobrellevar semejante esfuerzo físico, necesario para mantenerse entre los mejores del país, fueron algunas de las claves para llegar a recorrer el mundo haciendo lo que más le gusta.
Cada año que comienza, la joven posadeña traza sus objetivos y el más importante de 2013 lo cumplió apenas iniciado el calendario.
“Yo empecé el año con un objetivo claro que era clasificar al Mundial de Las Vegas en septiembre. Había planificado dos o tres carreras para conseguirlo, pero se me dio que en la primera carrera que hice en Chile. Debutando en una categoría distinta, me pude clasificar al Mundial entonces como que salvé el año ya que pude cumplir el objetivo más grande de 2013”, expresó la misionera en diálogo con Más Deportivo.
Este año Brenda optó por no competir en los ‘Ironman’ (Hombre de Hierro), la prueba más exigente del triatlón. Consta de 3,86 kilómetros de natación, 180 kilómetros de ciclismo y 42,2 kilómetros de maratón. La carrera tiene un tiempo límite de 17 horas y un tiempo promedio de 12.
“Este año decidí no competir en ninguna carrera de Ironman porque venía de correr tres seguidos el año pasado y estaba bastante cansada y físicamente muy dolorida así que este año voy a dedicarme exclusivamente al ‘Medio Ironman’, que es una distancia que la vengo haciendo hace rato y la recuperación para mí es mucho más llevadera que un Ironman”, subrayó la atleta.
El Medio Ironman son dos kilómetros de natación, 90 en bici y 21 corriendo. Más allá de que las distancias son menores, la preparación debe ser la misma para llegar a la meta con buenos tiempos y los nueve meses que hay entre enero y septiembre es un período demasiado largo sin competir. Ese parate podría jugarle una mala pasada en Las Vegas, es por eso que la posadeña participó y participará de algunas carreras para no perder el ritmo de competencia, que siempre es distinto al de los entrenamientos. El próximo desafío antes del Mundial será el 28 de julio en la ciudad de Calgary en Canadá, donde Brenda tendrá la última chance de ponerse a prueba antes de la gran cita mundialista de septiembre.
Fuente: El Territorio.




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