El Cuervo salteño no puede levantar cabeza y esta noche igualó sin goles en un pobre encuentro disputado en el estadio «Padre Martearena» ante Guaraní Antonio Franco.
Central Norte no le encontró la vuelta al partido y sin ideas navegó sin rumbo en un encuentro que aburrió al poco público que se hizo presente en la cancha.
El conjunto del «Chaucha» Bianco estuvo más cerca de la victoria, especialmente en la etapa inicial, cuando dispuso de varias chances de gol, incluyendo un disparo de Darwin Barreto en el poste.
La poca gente que concurrió al estadio descargó su bronca con Coleoni mediante silbidos y abucheos por el pésimo desempeño que está demostrando el Cuervo en este torneo Argentino A, que lo encuentra en el fondo de la tabla en una de sus peores campañas en el Argentino A.
El delantero uruguayo, Darwin Barreto tuvo en sus pies la situación más clara del partido. Se filtró entre los centrales cuervos y solo ante el achique de Carlos De Giorgi definió cruzado, la pelota dio en el palo y la pelota salió al encuentro del arquero azabache.
A lo largo de los noventa minutos quedó la sensación de que la visita estuvo más cerca de la victoria.
El cuervo espigado, rapaz, con el pecho inflado, pico punzante y alas fuertes que parecía ser el nuevo modelo de Central Norte, hoy es un ave de vuelo bajo y con las alas rotas.
Tras un paupérrimo encuentro en la fría noche en el Martearena, Central Norte obtuvo su primer punto al igualar en condición de local, 0 a 0 con Guaraní Antonio Franco, tras padecer cuatro derrotas consecutivas. El clima es tenso, el disconformismo del hincha es general y la incertidumbre es creciente.
Las “mochilas” parecían repartirse y pesarle a cada jugador cuervo cada vez que tocaban la pelota. Central arrancó perdido y dejando a la luz sus alarmantes yerros defensivos, ante un Guaraní práctico y atildado, con un Pereyra afilado, que dejaba a los delanteros en clara posición de gol. Tal es así que a los 6′, Noir habilitó a Barreto y el charrúa estrelló su remate en el palo derecho de De Giorgi. Desde el inicio mismo, el caño y la injerencia del “uno” comenzaron a hacerle un guiño al cuervo, que merecía irse al descanso un gol abajo; no sólo por los méritos del cruzado, sino también por los bajísimos niveles individuales de un equipo inconexo que lucía perdido. Con el correr de los minutos, el equipo salteño, presionado por su público, se animó a través de arrestos de Magno y Altamirano, pero su intentona era más producto de garra que de fútbol. Pero el último cuarto de hora del primer tiempo plasmó la peor versión azabache. Las letales contras de la visita desnudaban la asombrosa permeabilidad de la última línea, que de milagro no pagó con gol sus fallas en los minutos finales: Pereyra dejó solo a Noir y este remató desviado (32′), De Giorgi despejó con buenos reflejos un testazo de Gamarra (37′) y otra vez Noir terminó ahogado en un mano a mano ganado por el “uno” de Central. Los de Coleoni la pasaban mal en cada contra ante un Guaraní que le manejó la pelota en todos los sectores.
Empujado por la presión asfixiante de su realidad y de su público y herido en su orgullo, el cuervo salió con una vehemente actitud en el complemento y arrinconó a los misioneros.
Pero le faltó la profundidad ante cada asesto, que ni siquiera encontró con el ingreso del veloz Comini. La enjundia, la garra y la vergenza deportiva caracterizó a cada jugador en la etapa final, pero el factor nervios y la baja cotización de las ideas hizo que se escurran los minutos rumbo a una nueva decepción, mientras a pura garra se embarullaba en el área.
El cuervo sigue sin poder ganar, juega mal, carece de ideas y los cuestionamientos crecen.
Fuente: El Tribuno.



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