
El goce. Marcos Navarro encontró el cabezazo en el área y definió tranquilo ante la inútil mirada de los jugadores visitantes (Foto: Sixto Fariña)
Ante la insistencia de El Tribuno sobre las sensaciones de marcarle justamente al santo, Navarro explicó: “Cuando convertí el gol no se me cruzó nunca eso por la cabeza. Sólo significó esa alegría por haber convertido el gol. Hacía unos pocos minutos que había ingresado y, además, porque de local no ganábamos hacía mucho tiempo (el último triunfo había sido en la cuarta fecha, frente a Central Córdoba por 4 a 0) y se nos complicaba. Estuve dos meses parado. Volver y marcar un gol fue muy lindo. Se lo hice a Juventud y de ningún modo tengo rencor ni nada. El técnico es quien elige los jugadores que van a un determinado club, como ocurre en todos lados”.
El volante salteño reconoció que para Guaraní resultó muy duro vencer a Juventud. “Con un hombre de menos se replegaron bien atrás. Ellos estaban haciendo un partido casi perfecto y mantenían el cero. Cuando me tocó entrar, busqué encontrar los caminos para que podamos acercarnos hasta el arco contrario y pudimos marcar el gol”, concluyó.
Fuente: El Tribuno.




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