
“Poder volver a jugar es un regalo enorme”. Para Franco Cabrera, la rotura de ligamentos cruzados sufrida hace 9 meses ya forma parte del pasado. “Era algo que estaba esperando desde hace tiempo; ahora quiero aprovecharlo al máximo”, dijo Polaquito (Foto: Sixto Fariña)
Para muchos futbolistas, una lesión de semejante envergadura es el fin de una carrera. Primero los dolores, después la cirugía obligada y más tarde la recuperación. Todo, claro está, lejos de los compañeros y aún más de la pelota, la que le dio la posibilidad de vivir, después del nacimiento de sus hijos, los momentos más felices de su vida.
Pero Polaquito está de vuelta. Apoyado en su entorno familiar, el polifuncional futbolista soportó estoicamente los meses al margen de las canchas y tuvo un auspicioso regreso en los primeros amistosos del Colectivero con vistas al reinicio del torneo de la Primera B Nacional.
El pasado viernes, Cabrera formó parte del equipo titular de Crucero en el amistoso 0-0 ante Ex Alumnos de Oberá. Más allá del escaso contacto que había tenido hasta entonces con la pelota, el volante mostró la misma dinámica de siempre, tanto para correr como para recuperar, y sin dudas el técnico Iván Delfino lo puede considerar como un refuerzo.
Y el sábado, en otro amistoso en Chivilcoy, el misionero explotó varias de sus virtudes y hasta marcó un gol en el cómodo triunfo por 8-1 ante Colón de esa ciudad, equipo que se prepara para disputar el Torneo del Interior a partir del fin de semana.
“Es un regalo enorme poder tener esta posibilidad de volver a jugar, en el momento en que me lesioné me quise morir porque nunca me había pasado algo parecido; amo jugar al fútbol y ahora poder estar dentro de una cancha haciendo lo que más me gusta es como un volver a nacer”, sintetizó con una dosis de sentimientos encontrados.
“Esto era lo que venía esperando desde hace tiempo; estoy muy contento y quiero aprovechar todo esto al máximo”, reconoció un entusiasta Polaquito.
Manifestó que “fue mucho tiempo sin poder jugar un partido oficial”, pero se mostró optimista al considerar que “hay que mirar para adelante y tratar de estar lo antes posible en la cancha”.
“Por suerte pude hacer una buena pretemporada junto a los compañeros y lo que mas necesito ahora es ponerme a punto futbolísticamente”, dijo.
En este sentido, mañana tendrá una nueva oportunidad de seguir mejorando cuando Crucero enfrente al duro Libertad de Paraguay en Santa Inés a las 17. Respecto de este juego, analizó que “Libertad es un equipo de categoría y de jerarquía, ojalá lleguemos bien a ese partido, nosotros apuntamos a llegar bien al comienzo del campeonato pero trataremos de hacer un buen partido para saber si podemos seguir en la misma sintonía en la que terminamos el año”.
“Los compañeros están mas acostumbrados, pero yo necesito agarrar ritmo para que el técnico pueda contar conmigo”, reconoció.
“El equipo trabajó bien en la pretemporada, se jugaron buenos partidos y casi siempre se ganaron jugando bien, además de visitante también nos fue bien; no sé si estamos para ascender, pero sí para darle pelea a cualquiera”, tiró. Y garegó: “Hay que seguir con esta mentalidad para mantener la categoría, después de conseguir los 50 puntos veremos si podemos aspirar a otra cosa”.
“Delfino me dijo que quería que me recupere bien y me mentalice en estar bien, hablo mucho con él y estoy esperando estar bien así vuelvo a ser el de antes”, insistió.
Sobre sus posibilidades de volver a jugar, dijo: “Yo sólo quiero ponerme bien para poder responderle al técnico adentro de la cancha. En el mediocampo tengo la ventaja de que puedo jugar en cualquier sector, es una ventaja que tengo y la debo saber aprovechar”, explicó.
Aprovechar. La espera le enseñó a Polaquito a manejar un concepto al que muchos no le dan la verdadera importancia. Las chances están y él no las deja pasar. Las canchas y la gente lo esperan con los brazos abiertos.
Fuente: El Territorio.



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