
Para Schurrer, la idea está. Cólzera, Bruno y Olivares armaron un tridente con buen pie y a partir de ahí Crucero originó su mejor fútbol. El DT, de a poco, va afianzando una idea de juego (Foto: Sixto Fariña)
Después de cuatro meses sin poder sumar de a tres, el Colectivero recuperó la sonrisa y dio otro paso importante en su idea de mantener la categoría en la Primera B Nacional.
Tal como sucedió en casa ante Unión (0-0) y en Pergamino frente a Douglas Haig (0-1), el equipo misionero fue superior a su rival, pero esta vez pudo plasmar su superioridad en el arco de enfrente y por ese motivo se quedó con los tres puntos.
¿En qué cambió? La inclusión de Ariel Cólzera desde el primer minuto, y armar una interesante sociedad creativa con Enzo Bruno y Juan Manuel Olivares por los costados, fue un acierto de Gabriel Schurrer.
Diego Torres, habitual carrilero por derecha, no está atravesando su mejor momento, y aunque es uno de los futbolistas más dotados técnicamente dentro del plantel, Olivares demostró ser de mayor utilidad para ocupar ese sector de la cancha.
Ese tridente que armó el DT permitió ver a un equipo muy vertiginoso, por momentos desequilibrado (sobre Nievas e Irala recae la dura tarea de contener al rival), pero vertical y decidido para meter al rival contra su arco.
Sin dudas ese esquema 4-2-3-1 aparece como un planteo interesante para llevarlo a cabo en el Andrés Guacurarí, aunque a partir de ahora habrá que buscar la forma de plasmarlo también de visitante, condición en la que los rivales muestran una mayor determinación ofensiva.
Si bien aún quedan 36 puntos en juego, un cálculo matemático permite aseverar que Crucero, con sumar 15 (ganar cinco de los nueve partidos), y hasta 13 puntos, ya se asegura un año más en la divisional.
Es verdad que faltan sólo 7 para llegar a los 50 que se propuso la dirigencia, pero el triunfo del domingo sin dudas trajo calma.
Fuente: El Territorio.



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