Con aires de grandeza, Guaraní pasó el sábado una tormenta muy dura. Fue San Martín, nuevamente, un rival complicado y peligroso. Pero apareció Barinaga para que los dirigidos por José María Bianco alcancen la punta del nonagonal del Argentino A.
Claro está que cuenta con dos partidos más que sus perseguidores (juegan este lunes), pero la ilusión de resultados ajenos no puede desaparecer.
El 3 a 2 sobre el Santo tucumano, que llegó al final del partido, despertó ese fuego que se había extinguido en Rosario, cuando el equipo cayó por 3 a 1 ante Tiro Federal.
Bianco, luego del duelo, tardó en salir para la requisitoria periodística. Sabía que debía contener la felicidad y enfocarse en la última semana de trabajo que le queda dentro del nonagonal.
“Fue un triunfo muy trabajado. Nos golpearon anímicamente dos veces, pero hoy (por el sábado) muchas cosas de las que no tuvimos en el anterior partido, sí aparecieron” arrancó el DT.
“Vamos a pelear hasta la última fecha y queremos ir a Villa Ramallo con la esperanza de lograr nuestro objetivo. La clave estuvo en el carácter que tuvo el equipo. Mejoramos muchísimo respecto de los partidos anteriores”.
Cuando se le consultó acerca de la dependencia de Barinaga, hizo una pausa y expresó: “Creo que todos trabajamos para todos, tendríamos que preguntarnos qué sería de Barinaga sin sus compañeros. Él puede explotar su potencial arriba porque el equipo le lleva la pelota hasta allá. Fuimos equipo dependientes. No sé si fue un gran partido del equipo, pero hay algo que no se puede negar que es la actitud”.
Otro de los héroes de la noche fue Ramón Valdez, quien arrancó desde el banco, pero supo cumplir con un muy buen trabajo la tarea del capitán Tobías Albarracín, a quien hoy le realizarán estudios para determinar la gravedad de la lesión que lo sacó de la cancha a los 15 minutos.
“Lo que hicimos fue un partido para el ascenso. Así tendríamos que haber jugado la final contra Tiro, pero allá no se nos dio. Ahora tenemos que descansar y empezar a pensar en Defensores”, afirmó el Negro. “Ganamos porque metimos lo que teníamos que meter. Dejamos los tres puntos acá y si jugamos así no tengo ninguna duda de que vamos a ascender”, finalizó.
“Demostramos los huevos”
Barinaga, quien con sus dos goles llegó al 10º gol en el nonagonal, 11º en la temporada, fue otro de los que tuvo que contener la felicidad.
“Fue una victoria dura, nos toca sufrir siempre pero estamos orgullosos del grupo que tenemos. Demostramos muchos huevos y se jugó con el corazón”.
“Estuvimos en desventaja y pudimos revertir. Gracias a Dios me está saliendo todo, pero lo bueno es que tenemos chances en la última fecha. La actitud y el corazón es lo más importante de todo” afirmó el 10.
Acerca de por qué no se dan los resultados fuera de casa, detalló que “mantener una regularidad en esta categoría es muy difícil, los equipos se meten bien atrás y los partidos son cerrados”.
En la primera parte y tras su gol, Barinaga recibió un golpe y luego contó que “me metieron un dedo en el ojo que me mareó, pero no pasó más que eso”.
Ese mareo es el que debe sanar Guaraní el próximo martes, cuando visite a Defensores de Belgrano. Antes, rezará para que se le den los resultados esperados. La matemática dice que se puede, por lo que la ilusión está más alta que nunca.
Fuente: El Territorio.





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