El cuervo se fue al Argentino B después de batirse en un tremendo duelo de 120 minutos con el santo. Ninguno dio el brazo a torcer y la definición desde los doce pasos concluyó el peor de los clásicos entre los clubes más populares de Salta.
Juventud festejó como si hubiera salido campeón; solo mantuvo la categoría. El santo se salvó por poco y no precisamente por un penal. Se salvó por muy poco y porque, si lo penales son una lotería, tuvo el número ganador: Mariano Maino.
El exarquero cuervo, y vaya ironía del fútbol, fue el gran artífice de que Juventud mantenga la categoría. Atajó dos pelotazos impresionantes durante el partido, un cabezazo de Oscar Altamirano que sacó sobre la línea y un bombazo de Matías Guerra que se metía en el ángulo. Después, adivinó el cuarto disparo de Central, el que ejecutó Martín Aguirre, para darle la salvación al santo. Ese mismo jugador que tantas veces había salvado al cuervo.
Pero que quede bien claro: Central no descendió por culpa de Martín Aguirre. En todo caso, el remate del defensor termina siendo el último eslabón de una larga cadena de yerros. La culpa debe repartirse en mayor medida con los jugadores que se fueron a mitad de campeonato y en menor porcentaje con estos que terminaron forzando este desempate.
Pero todos, al final, fueron protagonistas de la mala campaña a lo largo del torneo. El técnico Gustavo Coleoni y el expresidente Pino Macaione también se llevan un pedazo grande de culpa por esta debacle. Ambos armaron el plantel y le pifiaron en la elección de los jugadores que pusieron al cuervo entre los peores desde el primer tramo del torneo. Terminó siendo irreversible. Central también pagó por haber dejado escapar 16 puntos en condición de local a lo largo de la temporada. Y así le fue. Hoy se quema en el Argentino B.
Maino: héroe y villano a la vez
“No puedo estar del todo contento, en Central viví muchas alegrías”, dijo.

Pero el fútbol siempre da revancha y ayer, por primera vez, desde su estadía en el antoniano, los hinchas corearon su nombre: “Maino, Maino, ole, olé, olé…”. Increíble, pero real.
El arquero, lejos de esa euforia, fue muy cauto a la hora de hablar y de festejar la permanencia. “No estoy sumamente contento, pero cumplí con mi trabajo. No vine a pelear por un descenso, vine para otra cosa y no esperaba llegar a esta situación”, sostuvo Maino. “Durante la semana en mi cabeza estaba la idea de jugar o no jugar, pero decidí afrontar la situación como hombre y meterme dentro de la cancha porque acá me contrataron y me dieron la oportunidad de jugar”, remarcó.
Más allá de la alegría de mandar al descenso al rival de toda la vida, el uno antoniano recordó a su exequipo: “Yo viví todas las alegrías habidas por haber estado en el otro club (Central Norte) y hoy me toca afrontar una situación distinta. Les guste o no les guste, viví muchos recuerdos y muchas cosas hermosas allá, no puedo estar cien por ciento contento”.
El guardavallas lamentó no haber podido ganar durante los 120 minutos del partido. “Las expulsiones desvirtuaron todo; nosotros veníamos desmantelados, no estaba el equipo que todos querían pero hay que rescatar que hubo muchos jugadores del club”. Por otro lado, Maino recordó: “Cuando llegué a Juventud se habló mucho de mi salida de Central; se puso en duda mi profesionalismo y siento que ahora puedo sacar pecho”. El santafesino también agradeció la ovación de los hinchas: “Para mí es una bendición que los dos clubes más grandes de Salta me hayan aplaudido alguna vez”.
Fuente: El Tribuno.





1 comentario
Hola un gusto saludarle,
He visto su sitio y lo encuentro atractivo me gustaria intercambiar enlaces por medio de un articulo de calidad relacionado a la tematica de su sitio, si es de su interes por favor contacte conmigo para mas detalles.
Mary,
Un saludo