Argentina derrotó a los mexicanos con comodidad por 33 a 16 en el segundo compromiso por la zona B del Panamericano de handball que se disputa en Canelones (República Oriental del Uruguay).
El aporte en el tanteador del misionero Federico Fernández, Pizarro y Vieyra, le dio a Argentina el impulso necesario para alejarse de su rival.
Este jueves a las 18 chocará con Chile en el partido más atractivo del grupo.
Los de Dady Gallardo se lucieron en el primer tiempo ante México. Si bien en los primeros pasajes los norteamericanos pudieron seguir el hilo goleador, con el correr de los minutos se sumieron en una notoria impotencia. El conjunto albiceleste, con una efectividad asombrosa, pudo manejar a su gusto el trámite del juego. De ese modo, pudo incluso agigantar las diferencias con veloces salidas de contra tras los robos de una defensa que se mantuvo en elevado nivel. Carlos Vázquez, el arquero azteca, se topó con la difícil tarea de proteger un arco que recibió ataques por todos los frentes y terminó cayendo en la primera etapa 18 a 8.
En segunda etapa la brecha entre ambos equipos se profundizó todavía más. Emergió en el equipo argentino la figura de Facundo Cangiani, que pudo convertir con asiduidad –marcó 6- y hasta le lanzó una emboquillada al golero mexicano que obligó a todo el estadio a brindarle un aplauso en reconocimiento. También apareció Damián Migueles para reafirmar la supremacía del elenco nacional. Fede Fernández terminó con 6 y Pizarro con 4. Otro de los pilares que pudieron construir los Gladiadores se cimentó en Fernando García, que tuvo una brillante actuación para cerrarles definitivamente el arco a los mexicanos, entre los que Abel Villalobos fue el máximo goleador, con solo 4.
En definitiva, la segunda función de Argentina dejó un gusto mucho más que dulce. La tríada de solidez, efectividad y dinamismo escribió un resultado abultado: 33 a 16. Y las ilusiones crecen a la vez que el equipo encuentra sus bases. Esas bases que lo llevaron ser el mejor equipo del continente.
Argentina debutó con un triunfo alentador ante Groenlandia
Los Gladiadores se impusieron a Groenlandia por 33 a 20 en el arranque del Panamericano de Canelones. El partido fue dinámico y tuvo mucho de positivo, más allá del resultado.
El último cruce entre argentinos y groenlandeses había sido en 2012. Aquella vez, en ocasión del Panamericano de Almirante Brown, el festejo fue para los albicelestes, pero los dirigidos por Niels Moller ya se habían atrevido a mostrar los dientes. Por eso es que el arranque de este partido no generó sorpresa a los de Dady Gallardo, pero sí varias incomodidades.
Argentina sintió la falta de competencia en los primeros minutos. Y Groenlandia, con su libreto, se animó a discutirle el protagonismo. El equipo de América del Norte se amparó en el brazo goleador de Minik Hoegh, que comandó un ataque que tuvo pinceladas de ferocidad, en la fuerza física y anímica de Rasmus Larsen y en la habilidad de Akutaaneq Kreutzmann. Con esas tres como principales armas, se trabaron en lucha con los argentinos, dando pie a un duelo por demás disputado, en el que los sudamericanos sufrieron en defensa y no encontraron los espacios esperados en ataque.
Groenlandia le aportó roce al juego e invirtió enormes sumas de energía para mantenerse a tiro en el marcador, pero dependió por demás de Minik.
En la segunda parte, los groenlandeses no pudieron mantener la intensidad. Al mismo tiempo, Argentina recordó las asociaciones de juego de siempre y alcanzó su eje con el correr de las acciones. Mejoró en la circulación del balón, encontró huecos y a su vez consiguió neutralizar a sus rivales, sacando una ventaja considerable que hubiese sido impensada en la primera parte. En el goleo argentino se destacaron Federico Pizarro –con 6 tantos-, Federico Fernández –con 5-, y Damián Migueles –con 4-, pero otros 10 jugadores del equipo lograron convertir, demostrando que hay un buen recambio. Esto lo destacó el mismo Dady Gallardo: “Fueron muchos los que anotaron porque tenemos un equipo largo”. Los recursos utilizados en ataque fueron variados: hubo contragolpes, conversiones desde los laterales, tiros frontales y hasta lanzamientos bajo cadera.
Durante la parte final del cotejo, la defensa de Groenlandia se distanció enormemente de aquella que había hecho transpirar a los Gladiadores en el inicio. Y el ataque quedó estéril ante las fortalezas de la barrera defensiva albiceleste. Así, encontrándose consigo misma, la Selección Argentina venció a sus pares norteamericanos con una suficiencia esperanzadora y superó un primer tiempo en el que no pudo desarrollar su juego. “Se notó al principio que nos faltaba ritmo de competencia, pero después nos fuimos soltando”, expresó el entrenador al término del 33 a 20 con el que los argentinos obtuvieron sus primeras dos unidades en este Panamericano de Canelones 2014.
Fuente: Santiago Menichelli – Prensa CAH




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