A Caruso Lombardi le falta conocimiento

Caruso-LombardiCaruso Lombardi criticó fuertemente al Torneo Federal «A» y a los clubes del interior. Acá, algunos puntos que el entrenador no tuvo en cuenta cuando decidió hablar tan livianamente de la categoría.
“¿Qué mérito hizo el Argentino A para subir al Nacional B? Le están dando chances a equipos que no tienen ni tribunas. Respeten a los que tienen trayectoria: Almagro, Los Andes”.
La frase pertenece a Ricardo Caruso Lombardi. La misma fue el disparador de un debate tan intenso como absurdo. Comenzó, como en viejas épocas, la discusión sobre quién tiene más derechos y quién es mejor, más lindo y más bueno: el fútbol del interior o el metropolitano.
Una verdadera pérdida de tiempo y energía, que, sin embargo, se hizo inevitable por las declaraciones poco felices del reconocido entrenador. Y en ese juego sin sentido de ver quién es mejor, más lindo y más bueno, Caruso habló sin conocimiento de causa y olvidó (por no decir que desconoce), muchos puntos insoslayables.
Acaso habrá olvidado Ricardo Caruso Lombardi que el Federal “A” es una categoría que dobla en cantidad de participantes a su hermana, la B Metropolitana: 40 equipos contra 22. Partiendo de esa base, parecería lógico que una tenga más plazas que la otra. Sin embargo, eso es otra discusión. Lo que aquí llama la atención es el ninguneó a una divisional que ya hizo méritos suficientes como para tener que seguir soportando estas actitudes de personajes reconocidos del fútbol argentino.
También habrá olvidado, por aquellas declaraciones acerca de quién tiene más historia (que rayan lo irrespetuoso), que en el Federal “A” hay instituciones de probada grandeza, con pasado en Primera División. Él podrá hablar con justa razón de la importancia de Chacarita, Atlanta, Almagro y Los Andes, pero cualquiera se lo podrá contrarrestar hablando de los gigantes San Martín de Tucumán y Talleres de Córdoba. Eso por no mencionar a Gimnasia de Mendoza, Chaco For Ever, Altos Hornos Zapla, entre otros. Todos ellos, clubes con participaciones en el fútbol grande de nuestro país.
¿Habrá olvidado Caruso Lombardi que el Federal A es más que una categoría con clubes que “no tienen ni tribunas”? Quizás no conozca la Ciudadela o el Mario Alberto Kempes, el José María Minella o el Mario Sebastián Diez, con capacidad para 10 mil espectadores; el Padre Martearena o el Alfredo Terrera, en el que pueden vibrar más de 16 mil almas. Eso por no nombrar al Gigante del Norte, estadio de Gimnasia y Tiro, que puede albergar a más de 23 mil personas.
Seguramente también haya olvidado la cantidad de gente que sigue a los clubes del interior, principalmente en los clásicos o partidos definitorios.
Otro factor fácilmente olvidable para quien desconoce los sacrificios de participar en las categorías del interior son los viajes y los miles de kilómetros a recorrer para poder jugar cada fin de semana. Por una cuestión geográfica lógica, las entidades metropolitanas solamente se mueven de barrio en barrio, de partido en partido dentro del conurbano bonaerense y la Capital Federal. No es así para los clubes de los Torneos Federales, que viajan de provincia en provincia, a veces recorriendo distancias de más de mil kilómetros. Esto genera un gasto, socava la estructura económica de las instituciones y exige al presupuesto. Afrontar eso no es cosa fácil, y más cuando la ayuda económica del Consejo Federal es de tan sólo 22.500 pesos, y cuando no hay una cadena de televisión por detrás que deje ganancia a los clubes en concepto de derechos de televisación. Estos últimos factores favorecen ampliamente a la B Metropolitana, que tiene contrato con TyC Sports y recibe una contribución económica más generosa por parte de AFA. Pero Caruso probablemente haya olvidado todo esto cuando habló tan livianamente de la falta de méritos de la categoría.
En esta discusión banal, instalada por el actual técnico de Tristán Suárez, hubo muchas omisiones. Claro está que la B Metropolitana y el Federal “A” son divisionales hermanas, con ascensos al Nacional B, que han hecho sus méritos para ser reconocidas. Ni una es mejor, ni la otra es peor. Ni una es más linda, ni la otra más fea. Ese debate es retrógrado, atrasa y destruye. Caruso quiso llevar agua para su molino, intentó exponer hechos que cree injustos, lo cual es totalmente lógico y aceptable. Sin embargo, también se expuso a sí mismo. Dejó en claro que sabe mucho del ascenso metropolitano, pero también que de la General Paz para el otro lado comprende poco y nada.

Fuente: Cristian Castrillón, Interior Futbolero.

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