El tránsito de Crucero del Norte en la B Nacional, permite, muchas veces, desenmascarar a determinados personajes del ambiente a quien presentan como un gran entrenador, de reconocida trayectoria pero de muy poca educación. Este es el caso del famoso Héctor “Chulo” Rivoira, protagonista de un verdadero papelón en Santa Inés y que además tuvo un capítulo especial de declaraciones muy desubicadas cuando arribó a Tucumán.
El pasado domingo, en el empate entre Crucero y Atlético Tucumán, Rivoira fue expulsado por el árbitro Luis Álvarez, por reiterados insultos quejándose de fallos que no fueron de su agrado. Lógico que no dijo nada en el primer tiempo, cuando el juez ignoró un claro penal en favor de Crucero. Pero al margen de esa situación, el show del Chulo comenzó cuando llegó el pitazo final. Primero se enfrentó con uniformados de la policía misionera, quienes en todo momento intentaron calmarlo, cuando él los desafiaba a pelear. Acto seguido, insultó a plateístas, arengó para que sus jugadores fueran a pelear e incluso su preparador físico insinuó con arrojar uno de los picos de riego hacia el sector del público misionero.
Muchas veces se entiende el malestar por un resultado, que, cuando pasan las horas y todo se tranquiliza, el análisis frío permite concluir que si Atlético Tucumán no pudo llevarse una victoria desde Santa Inés, fue porque Crucero no lo permitió. No obstante es una materia opinable y cada uno defiende su juego. Lo que no resiste ninguna justificación, fueron las palabras que el “reconocido” DT efectuó cuando llegó a Tucumán, donde trató a los misioneros de delincuentes y se quejó largamente de maltratos. Ahora cabe una pregunta para el señor Rivoira: ¿Fue maltrato de parte de Crucero disponer de un colectivo para que regresaran cómodamente desde Misiones hacia Tucumán? No le contaron a Rivoira que, gracias a la buena relación que existe entre ambos clubes, la institución misionera recibió y se ocupó de todos los detalles mientras la delegación tucumana estuvo en Misiones.
El púbico misionero merece respeto, por su comportamiento ejemplar y porque además Crucero, siempre, desde que juega la B Nacional, se destaca por su recibimiento a la delegación visitante. Ningún resultado deportivo lo cambia, tampoco un técnico que se jacta de tener muchos pergaminos, pero muy poca educación.
Fuente: sitio club Crucero del Norte.
“Robo”, “estafa” y “papelón”, las balas verbales que disparó Rivoira

El 1 a 1 era parte de la estadística oficial cuando, de repente, lo que acostumbra a ser una despedida sin sobresaltos se convirtió en un cortometraje de puja entre bandas, de un lado a otro del cemento que separaba la platea central con el acceso al túnel visitante. En la cancha ya no había nadie. En realidad, sí. Sergio Ramos, ayudante deHéctor Rivoira y varios jugadores se insultaban con plateísas. “Nos trataron como delincuentes mientras la Policía miraba sin hacer nada. Es un papelón”, se descargó el entrenador de Atlético.
Su rostro no estaba para chistes. “¿Y qué te parece a vos? La gente nos agrede, hasta con orina nos tiraron, y nadie hizo nada para defendernos. Y para colmo, después tengo que aguantarme que me metan la mano en el bolsillo”, acusó.
El blanco de su bronca fue, claro, Luis Alvarez. “Estoy recaliente, esto fue un robo. Crucero no nos sacó la punta del torneo, fue el árbitro”, se quejó.
“Ustedes (los periodistas) lo vieron. Permite un gol con un foul previo, y después nos mete en un arco cobrando boludeces. Tengo a (Guillermo) Acosta en el hospital, por un codazo de (Nicolás) Dematei, y a Evangelista con una pierna destruida, por un planchazo de (Julio) Barraza, creo. Y, claro, el árbitro a ellos no le mostró ni la amarilla. Fue una estafa”, dijo.
“El árbitro empezó a inventar cualquier cosa para perjudicarnos”, siguió “Chulo” y entregó argumentos. “A Ávalos, si los centrales nuestros lo acomodaban un poquito, era falta. A Menéndez no le sancionó nada… Hace 25 años que estoy en esto y sé cuando te quieren meter la mano en el bolsillo. El árbitro nos privó de ser punteros”, lanzó la daga.
Fuente: La Gaceta.



Comentarios recientes