
Trío acuático. Esta disciplina tuvo su estreno en los Juegos Evita, al igual que los misioneros (Foto El Territorio)
A estos chicos de 13 años, que viven en el barrio San Miguel de la ciudad de Posadas y pertenecen a la escuela de atletismo Las Liebres, no se les borró la sonrisa de la cara, pese a que tuvieron un debut para el olvido en cuanto la competencia.
Es que el orgullo y la satisfacción que les generó el hecho de estar en la capital del país representando a su provincia y haciendo lo que más les gusta pudo más que cualquier resultado.
Los tres vienen de familias humildes y encontraron en el deporte, más precisamente en el atletismo, una vía de escape. Una manera de canalizar los momentos difíciles que le presentó la vida y transformarlos en anécdotas que cuentan con absoluta naturalidad.
“Hace cuatro años que se murió mi papá y después de eso me tuve que ir a vivir con mi mamá ahí en el barrio San Miguel. Ahí comencé a correr en Las Liebres hasta hoy”, relató Andrés Fernández, un chico que sabe que para crecer y mejorar como deportista deberá seguir esforzándose.
“Yo sé que para conseguir éxitos primero hay que esmerarse, por eso dejamos de lado muchas cosas que en nuestro barrio nos rodean como el alcohol o la vagancia; nosotros nos enfocamos en el deporte”, ponderó.
Por su parte, Daniel González lo primero que resaltó fue el orgullo que le genera estar en Buenos Aires defendiendo los colores de su provincia.
“Está muy bueno venir a representar a Misiones y más en una ciudad como Buenos Aires, donde es la primera vez que venimos”, explicó Daniel, quien está en 7º grado en la escuela Don Bosco y sueña con llegar a ser un deportista profesional. “Nosotros allá en Posadas entrenamos en la playita El Brete, así que ver esta pileta tan enorme en la que entrenan estos chicos es increíble”, destacó.
El otro integrante del trío de acuatlón, José Sarza, es un poco más callado y reflexivo que los demás, pero también se animó a contar sus sensaciones.
“Me parece muy buena esta oportunidad para ganar experiencia, pero el año que viene tenemos que entrenar un poco más antes de venir”, fueron sus palabras a modo de autocrítica por la actuación que tuvieron el martes en las piletas del CeNARD, en las cuales se vieron muy superados por otros chicos que están mejor preparados tanto técnica como físicamente.
Estos tres jóvenes misioneros son más valientes de lo que ellos mismos creen, porque se enteraron apenas tres días antes que tenían que viajar a representar a su provincia en acuatlón, una disciplina totalmente nueva para ellos y en la cual no habían practicado.
Así y todo le pusieron el pecho a las balas y se lanzaron al agua. Y aunque el resultado no fue el deseado, el objetivo ya estaba cumplido. Porque su meta era divertirse y pasarla bien, y lo consiguieron. En cuanto a la experiencia vivida, José, Andrés y Daniel se llevaron la medalla de oro.
Fuente: Facundo Álzaga, El Territorio.




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