Los Gladiadores, a octavos con el corazón

Argentina dio otra muestra de personalidad ante Rusia y logró por segunda vez en la historia acceder a los octavos de final de un Mundial. El triunfo fue por 30 a 27

El primer tiempo comenzó favorable para Los Gladiadores, que de la mano de Diego Simonet llegaron a sacar una ventaja de tres goles. A partir de los diez minutos, los rusos emparejaron el trámite del juego y se pusieron en ventaja. Argentina no pudo aprovechar una situación con dos jugadores de más para igualar las acciones y dejó que Rusia mantuviera la distancia.
Los goleadores argentinos fueron Pizarro (9), Diego Simonet (6), Federico Fernández (5), Vieyra (4), Patricio Simonet (3), Juan Pablo Fernández (2) y Carou (1)

A los 15 minutos se fue expulsado Sebastian Simonet por golpear en la cara a un rival y el panorama se ponía aún mas negro. Fernández y Pizarro aparecieron del lado argentino para evitar que Rusia se aleje. Los Gladiadores recuperaron la memoria en defensa y detuvieron el goleo de su rival. A los 21 minutos llega el 11-11 de la mano del «Chino» Simonet.

Desde ese momento se vio un equipo más sólido, partiendo del arquero Schulz hasta los ataques liderados por los hermanos Simonet y Federico Pizarro. Los cinco minutos finales de esa primera etapa fueron muy equilibrados, pero Argentina pudo irse al descanso con un gol de ventaja (17-16).

La segunda mitad comenzó imprecisa para los dos conjuntos. Se repartieron el goleo y la ventaja sin poder establecer una diferencia que de tranquilidad de cara a al tramo final. Otra vez la figura de Federico Pizarro se hizo presente y Argentina volvió a lograr la ventaja de tres goles que había alcanzado en el primer tiempo.

Diego Simonet y Juan Pablo Fernández empezaron a aparecer en ese momento del partido, pero Rusia no quería quedarse atrás. A pesar de la buena ventaja, el rival no parecía nunca irse de partido y luchaba cada pelota hasta el final. La defensa argentina les hacía el trabajo más difícil, lo que aumentaba el nerviosismo de los rusos. A diez minutos del final, la ventaja de tres goles se mantenía, gracias a un «caderazo» de Vieyra. Schulz se hizo grande cuando faltaban siete y le tapó un penal importantísimo a los asiáticos.

Cuando quedaban cuatro para el final, una exclusión de dos minutos para un jugador ruso fue el espaldarazo que necesitaba la selección para cerrar el partido. Otra vez la figura de Schulz aparecia para blindar la diferencia en tres goles a menos de tres minutos del cierre.

Con mezcla de felicidad y nerviosismo se disputó el último minuto. Resultado histórico de Los Gladiadores. Victoria 30-27 ante los rusos y por segunda vez se logra la clasificación a los octavos de final. El rival en la fase eliminatoria seráFrancia, pero esta selección sueña con seguir escribiendo la historia grande del handball nacional.

Los Gladiadores reescriben la historia: a octavos, por tercera vez en diez mundiales

Los números hablan por sí solos: hasta hoy habían sido nueve mundiales disputados y tan sólo dos clasificaciones a octavos de final.

Fue en Francia 2001 y Suecia 2011, esta última cuando la selección argentina de handball consiguió el 12° puesto y se colocó como el mejor equipo no europeo en ese Mundial .

Dos de nueve. Hasta hoy, porque la anterior oportunidad había sido en 2001, cuando tras conseguido dos triunfos (Kuwait y Brasil) y un empate (Argelia), perdió con claridad en el cruce de octavos de final frente a Suecia.

En Duhail, donde el desierto promete una ciudad que todavía no se construyó, la décima participación sumó otra hazaña: los Gladiadores vencieron a Rusia por 30 a 27 y se clasificaron a la próxima rueda, reescribiendo la historia grande de este deporte en nuestro país. La misma generación que en 2011 dio el golpe en Suecia y logró la primera clasificación a los Juegos Olímpicos venciendo a a Brasil en los Panamericanos de Guadalajara.

En Qatar 2015, se repiten nombres y caras de pura felicidad. Saltan, bailan y gritan. Aparecen los Simonet, la amistad bajo los tres palos de Matías Schulz y el Negro García, el capitán Gonzalo Carou, los Querin, Portela, Pizarro o Fernández. Se emociona Eduardo Dady Gallardo , el entrenador de una camada que sigue entregando alegrías. Y todos se unen en un abrazo que quedará para la posteridad.

Tras sorprender a Dinamarca (subcampeón del mundo) y llegar hasta el último aliento contra Polonia y jugarle e igual a igual a Alemania, la victoria ante los rusos potencia el ruido de este plantel en suelo qatarí. De alto rendimiento en el denominado «grupo de la muerte», la Argentina mostró sus mejores cartas ante los rivales más difíciles. Tomó la presión como motivación y se sentó en la misma mesa a mostrar las mismas cartas.

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