
Víctor Galarza había practicado durante la semana con la pechera de titular en Mandiyú. Sin embargo, nunca se percataron que no podía jugar porque acumulaba cinco amarillas (Foto Época)
“Esto es una vergüenza, una desorganización total, no pueden suceder este tipo de cosas”, nos dijo Galarza cuando hablamos sobre el tema, para agregar luego: “Mirá que yo estuve en muchos clubes, pero en ninguno viví cosas como estas, me hacen venir, dejar a mi familia y desatender mis otras ocupaciones, para qué. Yo estuve muchos años en Boca Unidos, pero aquello es otra cosa, hay organización, tenés gente que se encarga de venir e informarte antes de cada partido a vos y al cuerpo técnico de la cantidad de amarillas que tiene cada jugador. No es nada del otro mundo, es sólo trabajar organizados. Yo trabajé durante toda la semana pensando que hoy (por el viernes) jugaba, pero llegué acá y recién ahí nos enteramos que había llegado a la quinta amarilla. El daño es para mí y para el técnico, que tuvo que dejar de lado lo que trabajó en la semana y sobre la marcha rearmar el equipo. Pero ya está, yo quise venir y me la banco”, manifestó el volante en la previa del partido en Sunchales.
Y Néstor Jarque aparentemente todo esto ya lo toma con cierta calma, por lo menos es lo que demuestra. “Yo no me bajo, yo sigo”, fueron sus palabras luego de la derrota frente a Unión por 4 a 0.
Es que este Mandiyú presenta a diario un problema, si no es por jugadores suspendidos es por aquellos que están lesionados. Ahora a la lista de estos últimos se sumó Guillermo López, quien dejó el equipo al cabo del primer tiempo frente a Unión con una fuerte molestia en el aductor.
Y Jarque mira para atrás y para el costado, y sólo ve un puñado de jóvenes rapados que todavía no están en condiciones de dar el primer paso que significa jugar un certamen como el Federal A.
Fuente: diario Época.



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