Muchas veces no basta con querer, sino que también hay que poder. Porque uno puede querer muchas cosas, pero si no se tiene los medios para llegar a ello, es casi imposible. No siempre se puede saludar con sombrero ajeno y decir me voy cuando las papas queman.
La pregunta del millón ahora es si para esto se pidió una invitación para jugar el torneo Federal A de fútbol. Si no hubiese sido más inteligente permanecer en el B y cuando las cosas se den, desde todo punto de vista, pero principalmente desde lo dirigencial y con un proyecto serio, comenzar a pensar en ir por más. Pero no hacerlo de esta manera y caer en lo que es hoy, un equipo que da lástima.
Esa es la triste realidad de Textil Mandiyú y su incursión en la tercera categoría del fútbol argentino.
Resultados al margen, técnicos al margen y principalmente futbolistas al margen de todo este presente. Cada uno de estos dos últimos ponen su cuota pero hasta donde pueden, y lo que pueden es tan solo esto y por consiguiente es que se llega a lo primero: resultados, que no hacen más que reflejar el todo lo que es Mandiyú, un manojo de voluntades que andan por la vida y un presidente que cree que con lo que hace es suficiente, cuando no es así, porque los resultados así lo demuestran.
Para esto se pidió una invitación para formar hoy de este grupo de 40 equipos, que sueñan con llegar a la Primera B Nacional. Pero cómo Mandiyú puede aspirar a una cosa así si no está preparado, primero como institución y después sin un proyecto serio, poder querer estar en la segunda división de nuestro fútbol. Tal vez, lo más inteligente hubiese sido permanecer en el Federal B, armarse como una institución creíble y sustentable, y después dar los pasos siguientes.
Pero qué vamos a pretender una cosa así, si quien maneja los destinos de Mandiyú desconoce la palabra proyecto, él entiende que para participar de un torneo de esta envergadura basta y sobra con tener algún dinero para salir a la búsqueda de jugadores que quieran venir a ponerse la camiseta del club.
Hoy con eso no alcanza, y para muestra solo basta un botón, y ese es Boca Unidos, que arrancó junto con Mandiyú este desandar en el fútbol nacional y véase dónde está uno y dónde el otro, con el agregado de que el equipo de la ribera correntina está donde esté por méritos deportivos, no hubo invitaciones de por medio, como sí aconteció con Mandiyú que descendió en el Argentino B y lo volvieron a invitar y por la misma vía llegó al Federal A.
“Estos sinvergüenzas, ladrones, me robaron el sueño”, dijo allá por diciembre del año pasado el mandamás de Mandiyú en alusión a los jugadores que él mismo aceptó que vengan porque soñaba con “su” equipo este hoy jugando en la B Primera Nacional. Pero cómo se puede a aspirar a una cosa así si no contás con cosas que son indispensables como un terreno donde entrenar y no andar deambulando de un lugar a otro, por ejemplo, o bien estás esperando que un tercero, en este caso llámese Gobierno, sea quien banque tu sueño.
Ahora con el dinero que llega desde el Estado no alcanza para cubrir los costos que representa la participación del equipo en el Federal A, y por ello entonces dice que quiere entregar todo, pero al parecer no hay quien quiera hacerse cargo de este “muerto”.
Muchos nombres suenan como candidatos a suceder al mandamás, como el de Jorge Terrile, pero éste dijo: “Con gusto agarraría, pero con el dinero que nos da el Gobierno no alcanza y yo no tengo una billetera como para cubrir el resto”. También se mencionó a Walter Rivarola, quien maneja una agrupación musical en nuestros carnavales, pero últimamente se borró y al parecer lo suyo era puro humo. Otro nombre que sonó fue el del empresario Gonzalo Vila, pero parece ser que tampoco está dispuesto a poner su plata en esta empresa. “Se quiere ir, hace rato que quiere largar todo, pero no hay quien quiera agarrar esto”, nos dijo unos días atrás un familiar directo del mandamás.
Es que con éste presente, que casi lo tiene condenado a Mandiyú a perder la categoría, quién puede querer venir a tomar la posta por más sentimientos que se tengan hacia ese nombre.
Entonces para esto se pidió una invitación, si se sabe que es un torneo deficitario, que nadie quiere aportar un peso en tanto y en cuanto quien esté al frente del club sea el mandamás. La suerte parece estar echada desde ya, y la culpa no será de Luis Murúa, ni de Daniel Cravero ni de Néstor Jarque, y menos que menos de los jugadores, todo esto tiene un solo responsable, o irresponsable, porque vamos camino a perder un lugar muy importante en el contexto del fútbol argentino, al que difícilmente podamos volver.
Fuente: Luis Reinaldo Gómez, redacción de Época.



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