
Guaraní sigue hundido en el descenso y necesita reaccionar. Los partidos como local pueden ser determinantes (Foto Primera Edición)
El equipo franjeado dio otro paso en falso y, si bien falta mucho camino por recorrer, la sensación de preocupación por la posibilidad de perder la categoría comienza a crecer, lo que inevitablemente conllevará el aumento de presión para los jugadores de La Franja.
El próximo fin de semana Guaraní recibirá a Unión de Mar del Plata y tendrá, como nunca antes, la obligación de ganar ante su gente. Primero, porque necesita los puntos para subir en la tabla; después, porque un festejo le devolvería la confianza que poco a poco fue perdiendo.
Si bien sumar puntos fuera de casa será valioso, el equipo misionero debe aferrarse a la localía para hacerse fuerte y sacar allí los puntos que quizás lo mantengan con vida en la segunda categoría del fútbol argentino.
Diecinueve fechas quedan de aquí al final de la competencia, de las cuales Guaraní afrontará diez partidos como local, lo que equivale a 30 puntos.
Haciendo una mirada fría a la tabla, ganar diez partidos podría significar quedarse en la B Nacional y quizás esa ecuación sirva para fortalecer la mentalidad de un equipo que necesita una inmediata reacción futbolística, aunque lo único que importe a partir de ahora sean los resultados.
El equipo misionero afrontó las últimas fechas con varias bajas importantes en el plantel y los entrenadores esperan con los brazos abiertos el regreso de una pieza clave como Cristian Barinaga, además de la puesta a punto del “Chino” Benítez, quien llegó hace algunas semanas y prepara su debut con la camiseta de Guaraní. Allí quizás aparezca una de las llaves del juego que necesita el equipo para comenzar a sumar.
Nadie niega el esfuerzo, el trabajo y la responsabilidad con la que trabajan día a día los integrantes del plantel y su entrenadores. Sin embargo, ellos se transforman en los protagonistas del presente y dueños del futuro franjeado, lo que inevitablemente los lleva a una ruta cargada de presión, porque dentro de algunos meses serán vistos como héroes o villanos de un equipo que seguirá o se irá de la B Nacional.
La presión crece, pero aún resta mucho camino por recorrer. Los partidos como local serán determinantes. El domingo vendrá uno más y será un buen momento para sumar.
Fuente: Primera Edición.




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