
Miguel Alba, confiado, vio cómo Gastón Sessa contuvo el penal, pero siguió y marcó el primero (Foto El Territorio)
En ese lapso, la dupla Zuccarelli deberá encontrar las respuestas que el equipo esconde cuando sale de Misiones. Sí, ganó por Copa Argentina y alcanzó los octavos de final, pero el recuerdo del choque ante Los Andes por B Nacional no puede borrarse. Es más, deberá significar una espina que debe sacarse con trabajo y respuestas.
A Guaraní le quedan ocho partidos en casa y la misma cantidad fuera. Hipotéticamente puede conseguir 24 puntos en Villa Sarita, aunque sería irreal exigir ocho victorias seguidas en Misiones. Si consigue esa cantidad de puntos, tendrá casi la misma cantidad que hoy tiene Patronato (53 sobre el imaginario 54 de Guaraní).
La nueva conducción del equipo misionero en la B Nacional recibió críticas cuando pasó dos partidos sin conseguir victorias en casa. Ante Unión, la hinchada insultó, amenazó y luego se llamó a silencio tras la victoria franjeada. Frente a Boca Unidos, quizá por las variantes del juego, el ánimo cambió y todo fue aliento. Pero Guaraní no gustó. Ahora, ¿debe gustar? No tiene por qué, aunque sí debe cerrar los partidos de una vez por todas.
Los correntinos, con diez jugadores, hicieron mucha fuerza para que Guaraní no aumentara la ventaja, pero lejos estuvieron del empate. En una categoría que no regala ni un off side, la Franja ya sufrió muchas veces por no haber sentenciado las historias. Ingresó Ostrowski (que además de un gol metió presión por la titularidad) y el juego terminó 2 a 0.
La ilusión de la permanencia se sostiene, de alguna manera, gracias a la recuperación que algún día deberán tener los que hoy son bajas. En Guaraní algún día volverá Barinaga (se recuperó de tres desgarros y sufrió una infección en el oído), también lo hará Enzo Bruno en su plenitud. Young podrá recuperarse y estar en la mitad de la cancha. Mientras tanto, Guaraní sigue aferrándose a la garra que proponen los que están a disposición. Alba se despertó y hace goles, Benítez llegó para poner orden y la defensa, por fin, parece estar firme y ser capaz de mantenerse en cero.
Fuente: El Territorio.




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