Su gol valió algo más que tres puntos. O mucho más. Y no sólo porque Central Córdoba venció a un rival directo como Guaraní Antonio Franco, típico partido de los denominados de «seis puntos», sino también porque lo hizo en calidad de visitante, algo que no había conseguido en toda la temporada.
Marco Prieto fue el autor de ese gol tan importante. En su voz se notó la sensación de alivio por haber sumado al fin de a tres fuera del Terrera. «Estamos contentos y cansados a la vez porque fue un viaje muy largo. Pero por suerte, después de tanto remar y buscar el resultado, por fin se nos dio de visitantes», expresó.
La pregunta surgió espontánea. ¿Fue más valioso ganar de visitante o ganarle a un rival directo?
«Lo más importante fue haber sumado de a tres. Nosotros vivimos nuestra realidad que es tener que sacar el mayor puntaje posible», respondió sin dudar.
«Era un partido de seis puntos, de eso nosotros éramos conscientes. Así como lo fue el que perdimos acá también con Chacarita. Y sentimos en el alma haberlo perdido, pero gracias a Dios pudimos sumar de vuelta con un rival directo y es como si fuera que estamos respirando fuera del descenso. Creo que podemos seguir sumando y seguir por este camino», se ilusionó.
Consultado sobre si esa derrota ante el «Funebrero» les hizo abrir los ojos, respondió: «En el vestuario siempre hablamos y dejamos todo lo que ya pasó atrás. Sabíamos que teníamos quince partidos finales, entonces contra Guaraní empezaba nuestra primera final y gracias a Dios se nos dio. Ahora quedan catorce partidos y son todas finales».
Las claves
«Primeramente el orden que tuvimos y después la entrega de siempre. En un momento dado me di cuenta que nosotros apretábamos en cada pelota entre tres o dos y ellos estaban uno nada más. Entonces, casi en la mayoría de las veces en que salíamos a apretar, robamos la pelota. La clave fue hacer lo que quería el profe y desarrollar bien el trabajo de la semana durante el partido», dijo al justificar el éxito en Posadas.
«Lo de Chacarita más bien fue que tuvimos una mala noche . La cancha tampoco ayudaba en ese partido, no podíamos. Los jugadores más habilidosos que teníamos no podían hacer dos o tres pases seguidos. Anoche la cancha ayudaba, estaba muy buena y empezamos a desarrollar nuestro juego por abajo», explicó.
El paraguayo ya piensa en Independiente Rivadavia, el rival del lunes. «Sabemos que en esta categoría no hay rival fácil. Cada partido es diferente y somos conscientes de eso. Desde hoy estamos trabajando, pensando ya en el partido del lunes y seguro que los profes Luis, Adrián y Pablo ya tienen planificado cómo trabajar en la semana. Y nosotros tenemos que adaptarnos a ellos para hacer bien nuestro trabajo», manifestó.
Cuando llegó a Santiago, impuso el rezo en el vestuario de Mitre. Y en Central Córdoba lo sigue haciendo, aunque más íntimo. «Acá en Central es algo personal, tengo la Virgen y ahí siempre nos juntamos con Hugo Vera y Javier Ferreira y nos encomendamos a la Virgen. De ahí en más hay otros compañeros también como Salto, Pato y Sequeira que siempre rezamos.
Yo sigo siempre en la mía y tengo fe. Tengo mis protectores que son Dios y la Virgen, yo no me puedo desviar de eso. Día a día los que me dan la fortaleza son ellos y mi familia», cerró.
Fuente: El Liberal.



Comentarios recientes