Por primera vez en el torneo, los jugadores de Crucero mostraron resignación tras la derrota ante Lanús. “Si hay una esperanza está en nosotros alcanzarla”, dijo el DT Sebastián Rambert.
Es cierto que el empate con Huracán (3-3 tras ir ganando 3-0) pegó duro. Que la inesperada derrota ante Nueva Chicago comprometió seriamente las chances de mantener la categoría. Y que la caída ante Argentinos sentenció el futuro del Colectivero en Primera División.
Sin embargo, por primera vez en el campeonato, la derrota 3-1 ante Lanús, el sábado, fue el mejor reflejo de que el equipo tiró la toalla y se resignó al descenso.
Los rostros de los jugadores (los más chicos terminaron con lágrimas en los ojos), el pesimismo en las palabras de los más grandes y la falta de respuestas tanto en la cancha como en los números, forman parte de la crónica de una muerte anunciada.
Contra Huracán, el quiebre
“Analizándolo hoy, el partido con Huracán fue un quiebre, porque nos hubiéramos puesto a tres puntos de Huracán; y desde lo anímico también hubiera sido diferente por cómo se dio el partido, ese empate fue mucho más significativo que la derrota con Chicago”, reconoció el entrenador Sebastián Rambert, con el mismo semblante de siempre, post caída ante el Granate.
Al momento de hacer un balance de lo que fue el partido del sábado, el técnico señaló que “no pudimos tener la eficacia que marcamos en cuanto a lo que generamos, y el rival tuvo tres situaciones de gol y convirtió dos; en el segundo tiempo nos costó recuperarnos porque el equipo viene golpeado desde lo anímico y lo sufre”.
Pascualito insistió en el mensaje optimista de que “hasta que los puntos nos den tenemos que agarramos de la esperanza”, pero también señaló que “si nosotros no somos capaces de recuperarnos no tendremos posibilidades”.
“Vamos llevando los días y trabajando en cuanto a lo que va sucediendo, sabemos que sufrimos una derrota importante pero nosotros tenemos que trabajar para realzar y que el equipo no se caiga”, manifestó el ex entrenador de Aldosivi de Mar del Plata, justamente próximo rival del Colectivero como visitante. “Si hay una esperanza, está en nosotros alcanzarla”, afirmó más como una cuestión de deseo que una posibilidad concreta.
Consultado sobre cómo afecta al plantel todo lo extrafutbolístico que se vive en Santa Inés, fue contundente: “Tengo bastantes problemas dentro del partido como para pensar en lo que pasa afuera”.
Defiende la idea
Rambert también se tomó un tiempo para argumentar su idea de juego y responderle a aquellos periodistas que le cuestionan los problemas defensivos del equipo.
“Si me pongo a defender todo el tiempo van a decir que defiendo y no ataco, yo concibo el fútbol atacando, si yo pensara que hay que defender todo el tiempo y después ante un gol que me hacen tengo que salir a ver cómo hago para empatar, no lo voy a saber hacer porque es algo que no tengo entrenado y sería criticado por otra cosa”.
“En algún punto me piden que ataque, y cuando hacemos el gol me piden que defienda y defienda, pero hay que saber controlar las emociones; nosotros intentamos ser un equipo equilibrado, no nos gusta ser un equipo que ataca mucho y después nos hacen muchos goles, buscamos ese equilibrio”, se defendió el entrenador.
Y más allá de la forma de atacar o defender, expresó que “lo que está claro es que el ánimo también juega su punto cuando tenemos que defender algo que no pudimos conseguir en el arco rival”.
“Hemos hecho, a mi entender, cambios notorios en cuestiones que tienen que ver con el juego, pero tenemos que seguir trabajando para mejorar día tras día”, agregó.
Por último, el técnico se refirió a la posibilidad del descenso y a lo que podría significar en su carrera como DT. “Hay muchas cosas que hacen que una persona pueda ser feliz o no, muchas personas son felices gracias al éxito, y otras personas son exitosas pero no son felices; yo soy feliz haciendo lo que hago, y me brindo a más no poder en cuanto a lo que significa mi trabajo”.
Fuente: El Territorio.




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