
Si bien reconoce que “ya no hay más margen de error”, Gabriel Tomasini, ya recuperado, señala que “todavía no estamos entregados ni vencidos” (Foto El Territorio)
Es el claro ejemplo del defensor Gabriel Tomasini, quien el último sábado, ante Lanús, estuvo nuevamente entre los concentrados de Crucero después de siete fechas alejado de las canchas.
El pasado lunes justamente se cumplieron tres meses de su último partido en el Colectivero, aquel lejano 7 de junio, cuando el equipo misionero derrotó por 3-1 a San Martín de San Juan en lo que fue el último triunfo de Crucero en Primera División.
Capitán y referente adentro de la cancha y autocrítico y optimista afuera del rectángulo de juego, el santafesino apenas jugó 14 minutos ante el Santo sanjuanino ese día, porque en realidad las complicaciones comenzaron el viernes 10 de abril, cuando debió dejar la cancha en el empate 1-1 entre Crucero y Rafaela.
Como los dolores no cesaban con el correr de los días, el ex Sportivo Belgrano fue sometido a una artroscopía de rodilla que lo marginó de los últimos siete partidos.
Pero ante el Granate volvió a concentrar, estuvo en el banco de suplentes pero Rambert decidió no mandarlo a la cancha. Y al final del partido dejó sus sensaciones personales más allá de lo que significó la caída 3-1. “Uno quiere estar adentro de la cancha, esa es la verdad, pero el fútbol es así y hoy me toca vivirlo desde afuera”, dijo el zaguero, y agregó que “los que entran a la cancha tienen que salir a jugar pensando en la salvación”.
“Ya estoy recuperado, trabajo para estar de la mejor forma posible y espero poder estar en los partidos que faltan, sufrí una lesión que se me fue complicando y tuve que operarme, eso me llevó más tiempo de lo previsto y no me permitió estar a disposición del técnico, lastimosamente me tocó en un momento donde todos queríamos estar”, reconoció con cierta desazón.
Para el defensor nacido en la localidad santafesina de Vila, “contra Lanús dejamos pasar una muy buena chance de acercarnos a Huracán, pero no supimos aguantar el resultado”.
No obstante, más allá de que reconoció que “tenemos un futuro complicado sobre todo por el contexto”, el Poeta apeló a su optimismo para contagiar a sus compañeros de cara a los últimos siete encuentros. “El jugador nunca pierde la esperanza, nunca hay que subestimar al jugador de fútbol, nosotros pensamos en salvarnos, tal vez las chances seas escasas, pero no imposibles; ojalá que el milagro se produzca”, manifestó.
“Hoy en día no queda otra que apuntar a ganarle a los grandes, antes nos quedan Aldovisi y Banfield, pero sería muy bueno poder dar el golpe ante un equipo grande”, se ilusionó, y añadió que “si estamos concentrados y dejamos todo yo creo que se nos puede dar; hay que ser optimistas”.
“Hay que trabajar como lo estamos haciendo, y sobre todo estar bien concentrados durante todo el partido, ya no hay más margen de error y de acá al final del torneo vamos a tener que sumar en todos los partidos, nosotros los jugadores tenemos que dejar la vida y somos los que mantenemos esa fe intacta, no estamos vencidos todavía ni entregados y vamos a hacer todo lo posible para dejar a Crucero en Primera División”, cerró esperanzado el defensor.
Fuente: El Territorio.




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