
Crucero del Norte enfrenta el momento más importante de su estadía en Primera y el canterano José Dujaut se tiene fe frente al puntero. “Prometo un gol”, aseguró (Foto El Territorio)
Si bien la suerte está sellada para el próximo domingo, desde las 18.30, todavía quedan tripulantes que tratan de sacar el barco a flote. Uno de los esos pocos valientes es José Dujaut, canterano de cepa.
El posadeño de 23 años sabe que derrotar a Boca es casi una misión imposible, pero su humildad pretende enmendar la dura prueba con el eslogan del ‘sí se puede’. “Tenemos nuestro potencial, sólo hay que creer en que lo tenemos. Si entregamos todo creo que se pude mantener la categoría. Está en nosotros, hay que dejar todo. Creo que las cosas pueden cambiar si uno piensa que las puede cambiar. Creo en mí”, inició Dujaut.
Apodado el Robinho del fútbol misionero (por su similar apariencia y juego con el brasileño), Dujaut apuesta a la fe para intentar superar la prueba de fuego. “Estamos preparándonos físicamente para lo que es Boca. Sabemos que es la Bombonera pero somos jugadores, tenemos potencial, y esperamos que salga un partido especial…. para este domingo prometo hacer un gol”, disparó casi irónicamente, pero confiado en que lo puede lograr.
Dujaut tomó sus primeras armas en la escuelita de fútbol del Progreso Rowing Club (Capri) para escalar casi de forma inmediata a Bartolomé Mitre. Con 17 años disputó la Liga Posadeña y el Torneo del Interior y pasó a las filas de Almirante Brown donde jugó dos años en la cuarta y quinta división. Tras su excursión por tierras bonaerenses regresó a la tierra colorada y fue a probar en Crucero del Norte. Allí inició su despegue con esa camiseta hasta la primera división.
“Tras los primeros seis meses me subieron al Torneo Argentino A y con Pedro Dechat logramos el ascenso a la B Nacional. Mi debut en esa categoría fue en la primera fecha cuando le ganamos 1-0 a Atlético Tucumán con gol de Dardo Romero, entré algunos minutos en el segundo tiempo”, recordó.
Con la llega de Iván Delfino a la dirección técnica, Robinho no encontró su lugar en el equipo y fue cedido a préstamo a Chaco For Ever para regresar un año después ya bajo el mando de Gabriel Schurrer, “Chucho me dijo que me iba a tener en cuenta. Jugué tres fechas y logramos otro ascenso, el de Primera”. Ya en la máxima división Dujaut se vio relegado hasta la llegada de Sebastián Rambert, el técnico que le devolvió el corazón al cuerpo.
Dos sellos importantes
José supo hacer camino al andar con dos conquistas en la categoría elite de Argentina. La primera fue nada menos que en su debut frente a Defensa y Justicia, en la victoria 3-1 de la fecha 13 en Santa Inés. La otra, la más importante, fue de visitante ante San Lorenzo, en lo que fue el mejor partido de Crucero del Norte, a pesar la derrota 2-1. “El gol contra Defensa fue un sueño que siempre tuve, sirvió para el equipo y se me pasaron miles de cosas por la cabeza. Contra San Lorenzo fue especial, había motivaciones en la previa. Pero no lo pude disfrutar porque terminamos con la cabeza gacha, con bronca por el partido que se hizo y el resultado en contra”, remarcó.
El punto de quiebre
A la hora de remarcar la situación actual del Colectivero, Dujaut cree que mucho tuvo que ver aquel empate 3-3 con Huracán de la fecha 19. “Creo que fue ahí donde perdimos parte de la esperanza, porque lo teníamos controlado, y nos empataron, no lo pudimos cerrar; fue el partido que nos llevó a trabajar y pensar de otra manera, nos lastimó mucho porque trajo consecuencias”.
Si bien la suerte está echada, el misionero cree que con fe la historia se puede revertir. Por ahora el barco continúa a la deriva, presa de las grandes galones del altamar . Él se animó: “Yo pienso que se puede dar el batacazo en la Bombonera. Podemos ganar 1-0. Ojalá pueda estar en los planes de Sebastián y cumplir”, cerró.
Fuente: El Territorio.



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