
Matías Fabiú y Eugenio y Adriana Schwiderke desarrollan esta disciplina (Foto: Diego Vain, El Territorio)
Se juega con raquetas, sí, pero en vez de una pelota se practica con una “pluma” (una especie de pelota de forma cónica formada por plumas de nylon insertadas alrededor de una base de corcho). Se llama bádminton.
El deporte está resurgiendo en Argentina a partir de los Juegos Evita, del que son parte de la grilla el año pasado y en Misiones también tuvieron gran repercusión. Montecarlo es una de las localidades en las que nunca se dejó de jugar, aunque sí se perdió la costumbre de hacerlo en torneos nacionales y sólo quedó como un deporte recreativo para algunos.
“Sólo jugábamos los grandes y por suerte ahora apareció una camada de chicos jóvenes”, explicó Eugenio Schwiderke, quien llegó a La Feliz como delegado del grupo de nueve deportistas misioneros y quien además acompaña a su hija, Adriana, una de las entrenadoras del equipo. “Es un deporte muy lindo y lo puede jugar cualquiera. Allá (en Montecarlo) lo juegan los nietos con los abuelos y se arma un muy buen clima”, agregó Eugenio.
Pero qué hace que un chico quiera comenzar a practicar una disciplina “no tradicional” y que en nuestro país no fue (y aún no lo es) como el bádminton. “Mi mamá pasó un día por el lugar donde está la escuela de Adriana, le pareció algo bueno, me mando y a mí me gustó”, contó Johannes Benítez, quien con sus 13 años concretó su segunda participación en los Evita.

Rolando Hahl, Johannes Benítez, el doble masculino que cayó en semifinales ante Chubut e irá por la medalla de bronce (Foto Diego Vain, El Territorio)
Rolando Hahl, Johannes Benítez (doble masculino), Agustina Weber, Danna Mercado (doble femenino) y Agustina López (single femenino) forman parte de la escuela del club Gimnasia de Montecarlo y junto a Gonzalo Valdivia, de Posadas, llegaron a esta ciudad para demostrar que en la tierra colorada, el “extraño deporte” tiene futuro. “Con los chicos venimos trabajando hace un año para los Evita y la idea ahora es seguir”, explicó Adriana.
Una buena alternativa
“Yo la verdad no conocía el deporte. Tuve que aprender por una cuestión laboral y me gustó lo que se transmite. Es un clima donde hay mucho respeto, entre jugadores y con el rival”, se sinceró Matías Fabiú, profesor de educación física, quien hace un par de años se dedica a enseñar bádminton en la escuela San Miguel de la capital misionera.
Matías trabaja para una ONG que hace dos años realizó unas clínicas en Posadas. A partir de allí, se interesó en el deporte y una vez por semana practica con sus alumnos en las horas que tiene en la escuela. “A los chicos les encanta. Es algo nuevo y además es muy dinámico y divertido”, contó el profesor, y aseguró que cuando le dieron la idea de que se juegue el deporte “pensé que nadie iba a querer jugar”.
Cualquiera puede jugarlo y no hace falta mucho para hacerlo. Los elementos necesarios (la raqueta y las plumas) son baratos y el espacio físico no debe ser muy grande para armar una cancha. No hay contacto físico y cualquier edad es adecuada para practicarlo. Estas son algunas de las causas por las que de a poco, el bádminton va resurgiendo en Argentina. Todavía no son muchos, pero cada vez más hay nuevos “locos de las plumas”.
Fuente: Diego Vain, El Territorio.



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