Injusta caída de Crucero en Córdoba ante el líder

Difícil de explicar por donde se lo mire. Pese a realizar su mejor producción futbolística como visitante, Crucero del Norte no pudo dar la gran sorpresa de la B Nacional, perdió 2 a 1 en Córdoba con Talleres, el líder del torneo, y quedó a 10 puntos de su rival en la pelea por conseguir el único ascenso a Primera División.
Difícil de explicar porque el Colectivero borró de la cancha al único invicto del campeonato, manejó el desarrollo del juego en la mayor parte del partido y originó al menos cinco situaciones claras de gol.
¿Por qué perdió entonces? Porque se equivocó. Falló cada una de las chances que tuvo en el arco de enfrente y cometió un error defensivo amateur que le terminaron costando los tres puntos. Puede parecer exagerado, pero Crucero no sólo no mereció perder; mereció ganarle a Talleres.

Crucero se tomó sólo 90 segundos para ver la propuesta de la T. Ese minuto y medio le alcanzó para descubrir las falencias de su rival y entender que no había motivos para respetarlo más de la cuenta. Se plantó de igual a igual en la zona media, Gáspari y Vázquez aprovecharon los huecos a espaldas de Burgos y los mediocampistas ofensivos rompieron juego con las rápidas contras.
Hubo pequeñas sociedades, movilidad constante y paciencia para dar el toque preciso, mientras que Talleres no le encontraba la vuelta al partido y se mostraba como un equipo quebrado al medio.
Crucero controlaba el juego y no pasaba sofocones. Y cuando se animaba, asustaba. Pero el equipo de Kudelka encontró en un error rival su mejor acción ofensiva. A los 23’, Franco Coria se la dejó corta a Requena, Solís siguió la jugada, aceleró a fondo y ante la salida del uno definió con un toque sutil, abajo, para el 1-0.
Desde la nada, sin haber pateado al arco rival y sufriendo en el propio, la T estaba en ventaja.
Lastimosamente, el fútbol no se mide por merecimientos. Es una verdad de Perogrullo. Porque eso no fue todo lo que hizo Crucero para empatar. A los 13’ del complemento, Pedrozo ganó en las alturas y Maravilla Olivares conectó en la boca del arco lo que todo el mundo gritó gol, pero Caranta hizo una aparición fantasmal y evitó el 1-1 cantado.
Pedrozo también se perdió un gol increíble a los 36, pero el premio –poco para lo que se vio en el Kempes- llegó a los 39’ por intermedio de Tarrito Pérez, quien sorprendió a todos entrando solo por el segundo palo y marcó el 1-1.
Pero Talleres no se podía despedir sin pisar el área de enfrente. Y en su única acción ofensiva en serio, aprovechó una pelota parada y el paraguayo Burgos ganó en las alturas y desató la fiesta local. Inexplicable derrota de Crucero, que perdió un partido que lo tuvo siempre como dominador.

Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.

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