Cuando Huracán Corrientes tocó el cielo

Humberto Zuccarelli dirigió a Huracán Corrientes cuando ascendió a Primera División

Humberto Zuccarelli dirigió a Huracán Corrientes cuando ascendió a Primera División

Este miércoles se cumplen 20 años de un hito histórico para el deporte de la vecina provincia. El 1 de junio de 1996, Huracán Corrientes dejó mudo a 45 mil cordobeses que coparon el entonces llamado Chateau Carreras. Con una goleada 4 a 1, selló su ascenso a la máxima categoría del fútbol argentino: la Primera A.
El recuerdo de un equipo inolvidable, comandado técnicamente por Humberto Zuccarelli con Osvaldo Gutiérrez como ayudante de campo.

Talleres, el equipo más popular e importante de la ciudad mediterránea, definía el ascenso a la máxima categoría del fútbol nacional con Huracán Corrientes. En esos tiempos se jugaban dos certámenes: Apertura y Clausura. El primero de los citados fue ganado por el «azulgrana» correntino con una campaña donde reunió 42 unidades en 21 encuentros disputados. El segundo torneo lo ganó Talleres, quien también sumó la misma cantidad de unidades que Huracán: 42 en total.
Los dos ganadores de los torneos cortos jugaron la final para definir el campeón de la temporada 95/96 en cotejos de ida y vuelta. En Corrientes, en su estadio, Huracán y la «T» empataron 2 a 2. La revancha el 1 de junio en el Chateau Carreras (hoy estadio Mario Alberto Kempes) fue paliza a favor de Huracán Corrientes por 4 a 1, con goles de uruguayos, Josemir Lujambio en tres oportunidades y Luis Sosa. Fue el momento cumbre de Huracán Corrientes en el fútbol profesional, más allá de que en la temporada venidera militó en la primera división A.
La goleada fue inesperada, pero no la victoria. Los correntinos creían, y los cordobeses sabían que podía darse. Por eso tras la goleada de un conjunto que apostó sabiamente al contraataque sobre otro que jamás entregó ni siquiera algo de esfuerzo -su valor más reconocido en casi todo el campeonato-, los pocos fanáticos de Talleres que aún permanecían en el estadio ofrecieron el aplauso generoso como reconocimiento a un conjunto netamente superior.
La vuelta olímpica realizada en forma tranquila fue el justo premio para Huracán. Porque fue inteligente, acertó en el arco contrario y porque lo de Talleres fue muy difícil de analizar ya que no mostró nada.
Al final, los rostros ensombrecidos de los hinchas de la «T» contrastaban con la felicidad de los correntinos que hasta se dieron el tiempo para devolver los aplausos con el grito «Córdoba, Córdoba». De la mano de Humberto Zuccarelli, el globo correntino escribía su página más gloriosa.
El Club Atlético Huracán Corrientes (fundado en 1918 y que participó en el Promocional 68) se fusionó en el 86 con el Club Atlético Corrientes. Fue decisiva la muñeca política del senador José Antonio Romero Feris para no dejar a Corrientes sin representante en la B Nacional tras la caída de Mandiyú.
Adrián Álvarez, Julio César Marinelli, Carlos González, Roberto Oste, Claudio Mele, Diego Capria, Oscar Alsina, Cosme Zaccanti, Marcelino Galoppo y Sergio Umpiérrez formaron parte de la base titular de aquel equipo dirigido por Humberto Zuccarelli, que ganó el Apertura 95. En la tercera fecha sufrió una dura goleada ante Gimnasia y Tiro (5-0), pero después se repuso y se mantuvo durante 16 fechas sin perder, hilvanando cuatro victorias seguidas clave: 3-2 a Chacarita, 4-0 a Almirante Brown, Atlanta 4-2 y At Tucumán 1-0.
Para el Clausura fue fundamental la incorporación del uruguayo Josemir Lujambio, autor de tres de los cuatro goles en la final de vuelta ante Talleres (ganador del Clausura) en el Olímpico de Córdoba (en Corrientes igualaron 2-2 y en Córdoba venció Huracán 4-1). También llegaron Dante Fernández, Gonzalo Gaitán y Jorge Merlo. Como le sucede a la mayoría de los equipos recién ascendidos, Huracán no se pudo acomodar a la nueva categoría y enseguida descendió tras ocupar el penúltimo lugar en la tabla de promedios. Apenas dos temporadas más se pudo sostener en la B Nacional y entonces descendió al Argentino A, categoría que dejó en 2002.

Partido de ida
25/05/1996 en Corrientes: Huracán Corrientes 2-Talleres de Córdoba 2.
Huracán (Corrientes): Mele; Zaccanti, D Capria, Marinilli, Squadrone (Umpiérrez), C González, Gaitán, L Sosa, Alsina; A Álvarez (D’Amico), Lujambio (Galoppo). DT: H Zuccarelli.
Talleres (Córdoba): R Cabrera; Fornero, Kesman, Biasotto, R Graieb; Rissio (W Parodi), J López, Garay (VH Delgado), JL Fernández (Clementz); D Graieb, Dertycia. DT: O Sosa.
Goles: 11′ Gaitán; 55′ L Sosa; 71′ Dertycia; 91′ Clementz.
Expulsión: 40′ Alsina.
Referee: H Elizondo.
Estadio: Huracán Corrientes.
– – –
Partido de vuelta
1/06/1996 en Córdoba: Talleres de Córdoba 1-Huracán Corrientes 4.
Talleres (Córdoba): R Cabrera; R Graieb, Kesman, Biasotto, Rozzi (W Parodi); Fornero, J López, Garay (Clementz), JL Fernández (VH Delgado); D Graieb, Dertycia. DT: O Sosa.
Huracán (Corrientes): Mele; Zaccanti, D Capria, Marinilli, Umpiérrez; C González, D’Amico, Gaitán (Galoppo), L Sosa; A Álvarez (C Rodríguez), Lujambio. DT: H Zuccarelli.
Goles: 18′ L Sosa; 25′, 40′, 46′ Lujambio; 84′ Dertycia (pen).
Referee: A Sánchez.
Estadio: Chateau Carreras.

Siempre supimos que íbamos a ganar

HUMBERTO ZUCARELLI

HUMBERTO ZUCARELLI

Para nosotros fue una noche memorable, de esas que van a quedar eternamente en la memoria de los que la vivimos. Por todo, por cómo se dio el partido, por las circunstancias que rodeaban a esta definición tan recordada.
Es uno de los títulos que más me enorgullece. Teníamos a hacer historia, sabiendo que llegamos a un club sin nada. Sin jugadores ni utilería. La cancha tenía un pasto alto de medio metro y tuvimos que hacer todo de cero, el contacto con Adidas, la utilería y en Corrientes sólo había tres jugadores (Suarez, Marinilli y Umpiérrez).
El partido de ida lo ganábamos cómodamente y terminamos 2-2, quizás por eso quedó esa sensación que ellos iban a coronarse campeones, pero le teníamos preparada otra sorpresa. Puede ser soberbio pero es la realidad.
Por eso será imborrable aquella noche y toda la campaña. Nosotros siempre tuvimos la certeza y la convicción que íbamos a ser los campeones. Esa noche había alrededor de 49000 cordobeses y más de 100 correntinos.
Nos preparamos con todo, fuimos cuatro días antes a Carlos Paz y veíamos el estado del ánimo del plantel.
No podíamos lograr otro resultado que la victoria. Nos sentíamos con todas las fuerzas. Era la realidad de un buen equipo.
También tengo que decir que pasó algo muy típico en el fútbol argentino, porque comenzamos con un 0-5 pero después estuvimos 18 fechas como invictos y perdimos los dos partidos del final recién. Allí llegó el relajamiento natural y eso nos perjudicó. Más allá de eso, jugamos una final como candidatos y fuimos de menor a mayor.
En el micro que nos llevó de Carlos Paz al estadio sentíamos la amabilidad de los cordobeses, estaban tranquilos y ya se creían ganadores. Ellos tenían exceso de confianza y nosotros estábamos seguro que en nuestro nivel podíamos ganar. Y así fue.
Es un recuerdo imborrable para todos y quiero recordar a mi equipo en ese plantel, con Osvaldo Gutiérrez como ayudante de campo y el profesor Larrubia. Inolvidable.

Fuente: El Libertador y Época.

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