Si en Villa Sarita Guaraní mostró que no hubo diferencias de categorías con Crucero e hizo ilusionar a su gente con una nueva idea de juego, ayer lo cambió todo.
Arrancó bien. Con presión y toques en el mediocampo y con la premisa de repetir lo realizado en la primera mitad de la ida. El gol de Stupiski, tras una mala salida de Vera y dos cabezazos en el área, fue un baldazo de agua fría para la Franja, que nunca se pudo recuperar.
Se partió el equipo y si bien entre Cañete, Fioravanti y Eluchans intentaron proveer a Almirón, Barinaga y Gómez, el tridente ofensivo nunca pudo aprovechar las pocas chances creadas. Ni siquiera en las contras, un arma que parece ser una de las preferidas del DT Zahzú, Guaraní mostró supremacía. En ese punto el entrenador deberá trabajar bastante para pulir la idea antes del inicio del torneo.
De los más experimentados se esperaba la tranquilidad para hacer entender a sus compañeros que la manera de conseguir un buen resultado era jugar. Nada de eso sucedió porque se dedicaron a discutir con el árbitro (de mal desempeño) y entraron en el juego del rival, que mostró mayor aplomo, a pesar de la edad de sus jugadores. Falta mucho para el inicio del torneo y en Villa Sarita hay mucho por hacer.
Fuente: Diego Vain, El Territorio.



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