A menos de 24 horas de salir rumbo a Mar del Plata para participar por primera vez de los Juegos Evita, la judoca obereña Yoselin Ávalos pasó por uno de los momentos más dolorosos de sus 14 años de vida. Su abuelo Martín, a quien ella lo consideraba como su papá, falleció el jueves pasado en sus brazos luego de luchar contra un cáncer terminal; pero ese dolor se convirtió en fuerza para sortear sus luchas.
En su primer día de competencia, Yoselin ganó sus dos peleas por ipon y quedó a un paso de semifinales. Sin embargo, más allá de sus condiciones, que la llevaron a ser una de las mejores representantes de la escuela de judo del profesor Raúl Paredes, la obereña siente que en esta ocasión contó con una ayuda extra. “En mis luchas sentí una fuerza extra, cerré los ojos y me dije a mí misma, ‘por mi abuelo voy a ganar’; por suerte me fue bien. Él era como mi papá, me crió y siempre estuvo conmigo”, relató emocionada.
El corazón de su amado familiar dijo basta justo en el mismo momento en que Yoselin se fue a despedirlo antes de su esperado viaje. “Vos no dejes tu viaje por mí”, fueron las últimas palabras dirigidas a su nieta antes de cerrar sus ojos para siempre. Ella, a pesar del profundo dolor, sacó fuerzas y ánimo de donde pudo y se subió al colectivo que la trasladó junto a sus compañeros hasta la ciudad balnearia.
“Para mí es un orgullo estar acá, lo estoy haciendo por mi abuelo. Un día antes de venir salí de educación física y tuve ganas de ir a visitarlo, él me vio y me dijo: ‘vos no dejes tu viaje por mí’, me dio un abrazo y falleció. Estoy acá por él, si no no iba a venir”, le contó Yoselin al Más visiblemente conmovida por la reciente pérdida de ese ser querido.
Esta adolescente obereña que vive en el barrio Villa Lord tuvo una infancia complicada debido a un contexto familiar que no fue el ideal, pero encontró en el judo, deporte que practica hace un poco más de un año, una valiosa herramienta para ir transformando las adversidades de la vida en virtudes propias.
Los padres de Yoselin son separados y tiene cinco hermanos. Ella eligió vivir con su papá porque mantiene una mejor relación que la que tiene con su madre. Si bien hace un año y dos meses que se inclinó por el judo, los deportes forman parte de su vida desde pequeña. “Antes hacía atletismo, pero una vez fui a mirar judo en mi barrio y me gustó. Elegí el judo porque soy muy competitiva y porque me deja muchas enseñanzas. Con el judo conseguí muchísimos amigos; algunos están acá y otros quedaron en Oberá”, aseguró.
Deuda pendiente
Yoselin no pudo darle el último adiós a su abuelo porque tuvo que viajar a Posadas para sumarse a la delegación que partió hacia Mar del Plata el viernes al mediodía. Esa situación le produce una angustia que sólo podrá quitársela cuando regrese a Oberá y vaya a visitarlo al cementerio. Es por eso que su sensei Raúl Paredes, quien la contiene junto a sus compañeros en estos días tan difíciles, le prometió que cuando lleguen a Oberá la acompañará a comprar un ramo de flores para acercarlas hasta la tumba de su abuelo.
Es importante destacar el gran trabajo que realiza el profesor Paredes con los chicos más humildes en Oberá. El sensei lleva muchos años difundiendo y practicando el judo comunitario en los barrios más precarios de la Capital del Monte. Mediante este deporte, Paredes les ofrece una oportunidad para ser personas de bien y llevar una vida sana.
Fuente: Facundo Alzaga.



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