Gracias al empate de Juventud, Crucero respira

Gracias al empate de Juventud, Crucero respiraEn un partido clave por la permanencia, Juventud Unida de Gualeguaychú no pudo ante San Martín de Tucumán, empató 0 a 0 y está en la zona roja de los promedios de descenso, mientras que los tucumanos casi se aseguraron una temporada más en la categoría.
El resultado, favoreció a Crucero del Norte, que salió del descenso y quedó una milésima por encima de los entrerrianos, a los cuales enfrentará el próximo lunes a las 21 en el «Andrés Guacurarí».

Promedios

15Gracias al empate de Juventud, Crucero respiraInstituto256216601631251.304
16Gracias al empate de Juventud, Crucero respiraEstudiantes (San Luis)05624521321041.269
17Gracias al empate de Juventud, Crucero respiraIndependiente Rivadavia225120631561241.258
18Gracias al empate de Juventud, Crucero respiraAll Boys225326531541231.252
19Gracias al empate de Juventud, Crucero respiraCrucero del Norte3303237102821.243
20Gracias al empate de Juventud, Crucero respiraJuventud Unida (Gchú.)05428461281031.242
21Gracias al empate de Juventud, Crucero respiraDouglas Haig255820481511241.217
22Gracias al empate de Juventud, Crucero respiraCentral Córdoba05121521241041.192
23Gracias al empate de Juventud, Crucero respiraAtlético Paraná05819371141031.106
*Los últimos 4 equipos descienden a B Metro o Federal A (según afiliación a AFA).

 

El partido
Fue empate 0 a 0 en La Vía tras un partido luchado en el que el equipo de Javier Osella no pudo sacar ventajas de las situaciones creadas. Desastrosa labor de Ramiro López: el árbitro se equivocó en muchas divididas. Lucas De León y Augusto Max sobresalieron en el Albiceleste que mereció algo más que la división de puntos.
Esta vez la pelota no quiso entrar en el arco contrario, aunque vale destacar que Lucas De León, con dos tapadas soberbias, salvó su valla en dos oportunidades. El empate no le sirvió a los de Osella, que cayeron a la zona de descenso directo, cuando quedan solamente tres partidos para el cierre del torneo, más los 75 minutos pendientes del partido suspendido ante Chacarita.

La visita, sin compromisos con el descenso, salió a jugar tranquilo, tratando de hacerse de la posesión de la pelota su fuerte, algo que logró en los primeros minutos del encuentro. La hizo circular de un lado a otro ante la desesperación del local, que la pasó decididamente mal a los cinco minutos, cuando Matías Catalán le ganó la espalda a Rubén Piaggio por izquierda y despachó el centro a la cabeza de un solitario Gonzalo Rodríguez, que exigió a Lucas De León con un frentazo pegado al poste izquierdo. El arquero, en la atajada de la tarde, mandó la redonda al tiro de esquina, cuando la parcialidad Decana se resignaba a la caída de su valla.

Poco a poco, con un descomunal despliegue de Augusto Max, el local comenzó a tener la pelota un poco más, aunque faltaba el toque final para lastimar a una defensa que se mostró dubitativa en más de una oportunidad. Empujado por la gente y la necesidad de ganar, Juventud abusó del pelotazo, hasta que a los 16’, en una de las pocas jugadas asociadas, generó una situación clara de gol: Ramírez metió un pase entre líneas que dejó solo Martín Prost con el arquero, pero el punta reventó el poste derechos de Taborda.

La jugada tonificó al local que fue por más. En una salida rápida, Gastón Ada, por izquierda, limpió a dos rivales y cuando encaraba a la valla de Taborda fue objeto de una falta violenta de parte de Esteban Goycochea, quien se ganó la primera amarilla del partido. Poco después, Rubén Piaggio cometió una falta infantil y también fue amonestado. Durante la primera parte, el local tuvo una más en la zurda de Blanco, pero el remate del delantero se rozó el travesaño y se fue por arriba.

Por su parte, San Martín de Tucumán tuvo una muy clara en la cabeza de Lentini, pero el frentazo del goleador se fue desviado. Con solo un minuto adicionado, la etapa inicial se fue con un incómodo 0 a 0.

Como en los primeros 45 minutos, en el complemento el equipo de Diego Cagna arrancó mejor: Lentini madrugó a Impini y fusiló a De León, que volvió a salvar el cero.

Sin controlar tanto la pelota, San Martín comenzó a sacar provecho de los nervios y los errores de Juventud. Fue así que otra vez Lentini, a los 13’, y Gonzalo Rodríguez, a los 20’, arrimaron peligro sobre el arco local.

Javier Osella comenzó a mover piezas: sacó a un sentido Ada y mandó a la cancha a Claudio Pombo, jugador que se recostó en el sector izquierdo del ataque local. Y fue Pombo, luego de un pase magistral de Ramírez, el que quedó mano a mano con el arquero, pero el centro atrás del volante fue demasiado débil fue contenido sin problemas por Taborda.

El DT local volvió a echar mano a la banca: afuera un inexpresivo Blanco, adentro el Martín Abraham, en la búsqueda de tener más pimienta en el centro del ataque. Sin embargo, el que volvió a generar peligro fue el equipo de Cagna, con un tiro libre de Matías García que De León mandó al córner.

Fue a los 33’ que el estadio se paralizó con una ofensiva albiceleste. Ramírez, una vez más, puso una pelota de gol: Pombo alcanzó a cabecear ante la salida desesperada de Taborda y en la línea salvó Catalán, cuando todo Juventud se aprestaba a gritar el primero del partido.

Cinco minutos después, Ramírez no terminó bien una contra con ventaja numérica para el dueño de casa y la pelota se fue por la línea de fondo. No era la tarde, no iba a entrar. Ni siquiera la más clara que tuvo Abraham en la última del partido: entrando al área el delantero definió con potencia, pero su remate se fue apenas arriba.

Final Caliente

El árbitro Ramiro López y uno de sus asistentes, el línea Matías Beares, fueron blanco de los reclamos de la parcialidad local. López permitió que el arquero Taborda hiciera tiempo todo el partido, en las divididas pitó para la visita y no estuvo fino en un par de jugada claves. Mientras que su asistente hizo expulsar al preparador físico de Juventud, Fernando Morelli, y al doctor Carlos Melo, por protestarle.

Pero, tras el pitazo final, Beares recibió todo tipo de insultos porque en varias oportunidades habló de más con los jugadores, se equivocó en fallos simples y pareció buscar mayor protagonismo del que le corresponde a un asistente.

Fuente: diario El Día.

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