Pero Pablo Suárez acertó en los cambios y Héctor Morales se encontró con el gol sobre el final en Tucumán.
Juan Pablo Rodríguez, jugó de titular como marcador central mientras que el delantero Matías Fesztein estuvo entre los suplentes, pero no entró.
No se jugó bien, pero el empate se ajusta casi con precisión a lo que se vio a lo largo de los 90 minutos. Es que ni Mandiyú ni San Jorge se prodigaron mucho en pos del espectáculo, más bien cada uno trató de hacer lo que pudo y lo que pudieron no fue mucho. Por eso el empate 1 a 1 final se puede decir que está bien, aunque la gente del equipo tucumano se fue con un sabor amargo y los correntinos se volvieron con un dulzor en la boca.
Fue el partido que abrió la segunda fecha de la zona 4 del torneo Federal A, en la ocasión Mandiyú hizo su presentación jugando de visitante y mal no le fue porque se llevó un punto, que no está mal si se mira que se venía de empatar sin goles frente a Crucero del Norte, un rival que inspira mucho respeto, y ahora tuvo que presentarse en Tucumán, ante un “expreso verde” que eligió este partido para estrenar su cancha, el “Angel Sáez” luego de peregrinar por varios años jugando en distintos escenarios.
El partido comenzó con Mandiyú perdiendo, porque a los 4 minutos San Jorge logró la apertura del marcador y obligó al equipo correntino a tener que casi desde el vestuario “correr de atrás”.
Realmente no había pasado hasta el minuto 4, el balón anduvo por la mitad de cancha con toques intrascendentes. Como dos rivales estudiándose. Un desborde por la izquierda, el balón que termina en un corner por el afán de Nicolás Monje de despejar y no poder hacerlo, el tiro de esquina lo ejecutó Jorge Zambrana, pasado y terminó encontrándolo a Franco Zambrano libre de marcas para cabecear ante la mirada atónita de todos los hombres de Mandiyú que veían como caía su valla.
Se falló en las marcas y también el mismo Cristian Mazzón tuvo reacción como para salir a cortar el centro.
En desventaja Mandiyú se vio obligado a tener que “remar contra la corriente”, a tratar de encontrarle el punto débil a un rival que de ahí en más se preocupó en cuidar la ventaja que en volver a pensar en el arco de Mazzón. Aunque el “uno” del “albo” tuvo que salir a intervenir en algunas, como en el mano a mano ante César Montiglio que entró por la derecha aprovechando lo mal parada que estaba toda la defensa de Mandiyú.
La versión de ayer del equipo de Pablo Suárez, principalmente en el primer tiempo, distó y mucho a lo que fue en el juego ante Crucero. Este Mandiyú que se vio en Tucumán no tuvo el vértigo y el juego asociado entre Manuel Barrios Alfonso y Monje, como se vio el pasado domingo. Gonzalo Ramírez no se mostró como salida por la izquierda, y entonces todo se circunscribió a los desbordes y centros que pudiera meter Monje o que tanto Ariel Reinero o Héctor Morales la peleen por tratar de tener una pelota cerca del área del arquero Nicolás Carrizo.
Entonces, si Barrios Alfonso que fue el mejor hombre ante el “colectivero”, que tuvo un socio ideal en Monje y Ramírez mostró su peor versión, poco quedaba en Mandiyú, porque tanto Alejandro Bogliotti como Nicolás Ferreira mantuvieron el pobre nivel que habían expuesto ante los misioneros, sin cortar juego y sin ponerse la “mochila” de manejar los “hilos del equipo”. La defensa, con excepción de Monje fue casi más de lo mismo, porque tanto Rafael Blasco como Juan Pablo Rodríguez tuvieron muchos problemas a la hora de marcar a Ontiveroz, Montiglio y Soraire, los hombres más adelantados de San Jorge.
Se fue la primera parte del partido, pero antes de que el telón caiga del todo, los tucumanos cerca estuvieron de aumentar, para fortuna de Mandiyú tanto Ontiveroz como Martínez no estuvieron precisos a la hora de definir y dilapidaron dos claras situaciones con remates que terminaron por sobre el horizontal.
Para jugar la segunda parte de esta historia, Pablo Suárez decide un cambio, sacó a Ramírez y mandó a la cancha a Denis Silisqui. En los primeros minutos se puede decir que fue más de lo mismo. Después el técnico hace otra variante, Raúl Acosta por Reinero, tampoco Mandiyú cambió mucho con esas variantes, solo que tuvo hombres más frescos para correr adelante.
El acierto de Suárez estuvo cuando dispuso poner en cancha a Germán Mayenfisch, que de entrada demostró ser de “esos atrevidos del fútbol”. Porque hubo una falta sobre Morales a casi un metro del área, y vino él, tomó el balón y dijo yo lo pateo, el remate terminó en las manos de Carrizo (aunque en esa jugada hubo un buen agarrón a la camiseta de Morales que el árbitro salteño Guaymas Tornero dejó pasar), pero con esa actitud y lo que fue mostrando luego, dejó en evidencia que era el jugador que Mandiyú precisaba desde mucho antes del minuto 25 que ingresó.
Es que recién con el ingreso de Mayenfisch el equipo de Suárez comenzó a mostrar otra cosa: juego, ese que no se le había visto en casi 70 minutos de partido. Empujó a San Jorge contra su propio terreno, tuvo el control de la pelota, y el “petiso” (con todo respeto), siempre buscó el socio para jugar, a tal punto que apareció Barrios Alfonso en el partido.
Y cuando parecía que no se iba a hacer justicia, que la mejoría de Mandiyú no alcanzaba para llegar al empate, el milagro sucedió cuando prácticamente se cumplía el primero de los cuatro minutos adicionados por el árbitro salteño. Un tiro libre de Mayenfisch al área, Morales que la peinó, el arquero Carrizo no pudo retener el balón y el rebote le quedó para que el “Bebi” desate el delirio de unos pocos y la amargura de muchos.
Parecía que era imposible que Mandiyú llegase a la igualdad, aunque en el fútbol, hasta que el árbitro no marque el centro de la cancha indicando el final, nunca está dicha la última palabra.
Otra fecha y otro punto. Hasta acá ambos valen y mucho, porque el primero se obtuvo ante un rival difícil, candidato a estar en la conversación por el ascenso, y el segundo cosechado fuera de casa. Por lo que se vio ayer de este San Jorge, no serán muchos los que allí se llenarán la garganta de gol como lo hizo Morales.
Una semana movidita
No hay mucho tiempo para relajarse en Mandiyú, porque ya en el mismo colectivo que los llevó de regreso a Corrientes, el cuerpo técnico comenzó a delinear la actividad para lo que viene.
El sábado venidero, en el marco de la tercera fecha, recibirá a Juventud Antoniana de Salta. El miércoles 4 de octubre volverá a ser local, esta vez ante Sportivo Patria y el domingo 8 de octubre, por la quinta fecha, jugará el clásico frente a For Ever en el estadio de la avenida 9 de Julio de la ciudad de Resistencia, partido que seguramente se jugará sólo con público local.
Tras el clásico ante los chaqueños, Mandiyú tendrá otro compromiso con mucha historia en la región, como lo es frente a Guaraní Antonio Franco. A los misioneros los recibirá en el estadio de Huracán Corrientes.
Fuente: diario Época.





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