Los números dan confianza

Los números dan confianza

Leonardo Marinucci, por ahora, es la principal carta ofensiva del equipo colectivero (Foto: Sixto Fariña)

Así como en Villa Sarita reina la preocupación y la incertidumbre, en el búnker de Santa Inés se respiran aires de frescura.
Es que Crucero arrancó su recorrido en el torneo Federal A con cuatro puntos sobre seis posibles y jugará el clásico ante Guaraní sin las presiones con las que sí jugará su rival.
El empate (0-0) ante Mandiyú en Corrientes, en el estreno, y la victoria ante Chaco For Ever en el Andrés Guacurarí, el último domingo, dejaron al equipo dirigido por el Chulo Rivoira en la segunda posición de la zona 4, a dos puntos del líder Juventud Antoniana, que ganó los dos partidos que jugó como local.
Es cierto que Crucero no rindió en la medida de lo esperado y que el equipo no pudo plasmar en la cancha la idea que tiene en mente el entrenador, pero también es verdad, tal como dice Rivoira, que “el equipo aún está en un proceso de adaptación y necesita tiempo”.
El Chulo renovó la mayor parte del plantel y apostó por varios jugadores de experiencia, consciente de lo que la categoría pide.

Y en estos primeros dos partidos lo mejor del equipo estuvo justamente en esa faceta. Porque a diferencia de partidos anteriores, ahora el equipo evidencia tranquilidad y paciencia para manejar ciertas situaciones de juego y no se desespera en el afán de llegar al arco contrario.
En este sentido, la defensa parece ser el punto fuerte del equipo, y el hecho de no haber recibido goles en los últimos cuatro partidos (los dos oficiales más los últimos dos amistosos) es un indicativo inequívoco al respecto.
Pero deberá trabajar el entrenador del Colectivero sobre todo para aceitar la parte que más le interesa: la generación de juego.
El 4-4-2 hasta ahora ofreció garantías desde lo defensivo, pero no desde la gestación de fútbol. Porque el doble cinco se para muy cerca de los centrales y los carrileros no terminan de ‘encajar’ en posiciones en las que no están demasiado acostumbrados, tales los casos de Brítez por derecha y Acuña por izquierda.
Más ambiciosa resultó la idea del Chulo en el segundo tiempo con For Ever, cuando ingresaron Enzo Bruno y Braian Perussato y Crucero ganó en vértigo y verticalidad. El equipo, jugando así, tal vez pierda equilibrio con tantos jugadores de buen pie en cancha, pero está claro que, al menos en Santa Inés, bien vale la pena correr el riesgo.
El Colectivero por ahora es un equipo que defiende bien y que -por momentos- intenta ser prolijo en el trato con la pelota. Pero todavía no es profundo, le cuesta llegar con claridad al arco rival y depende casi exclusivamente de lo que haga el punta Leonardo Marinucci.
Tal vez Enzo Bruno -alguien a quien Rivoira siempre le tuvo consideración- tenga su chance como titular en Villa Sarita y Crucero encuentre a ese hombre cerebral que le permita explotar sus virtudes ofensivas. Tiene delanteros de peso, pero no quién los abastezca.

Fuente: El Territorio.

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