De la arena de Miguel Lanús a los Juegos Evita

De la arena de Miguel Lanús a los Juegos Evita

Los posadeños Leandro y Benito conforman la dupla de beach vóley que representa a Misiones en los Juegos Evita. Hoy vuelven a la competencia en busca de un lugar entre los cinco mejores del país (Foto: Natalia Guerrero, El Territorio)

La pregunta fue ¿y qué pasa cuándo pelean en su casa y después tienen que jugar juntos? Y la respuesta no tardó en llegar “salimos a jugar, porque de pelear, peleamos siempre”, soltó con frescura y desparpajo Leandro Arellano que, junto a su hermano Benito, forman la dupla representante de Misiones en la final argentina de los Juegos Evita, en Mar del Plata, y que hoy buscará terminar entre los mejores cinco.
En sus momentos libres los hermanos posadeños disfrutaban de la playa del balneario de Miguel Lanús que forma parte de vida diaria, ya que viven a sólo dos cuadras; pero hace un año y medio la pelota llegó a sus manos y nunca más lograron despegarse de ella.
“Empezamos a ir en las vacaciones todos los días a la playa, a meternos en el río y jugar. Un día vimos que estaban jugando al vóley y nos metimos a jugar. Después llegó nuestra entrenadora y nos empezó a enseñar; hace un año y medio; y ahí dejamos todo, como jugar al fútbol, y nos metimos de lleno en el vóley de playa porque empezamos a tener proyectos”, comentó Leandro, el que toma desenvuelto y como si fuera un adulto, la palabra en esta dupla.

Hay personas a la que la pasión se le nota con actitudes y fue así que en el debut en estos Juegos, Leandro demostró su amor por el beach vóley. En una jugada, el mayor de los hermanos, fue a buscar la pelota y un elemento filoso logró cortar superficialmente el dedo gordo de uno de sus pies.
Con la adrenalina, el posadeño no se dio cuenta del corte pero sí sus entrenadores Cecilia y César Melgarejo, que hicieron que se atienda en la enfermaría, al costado de la cancha, y Leandro no dudó un segundo en volver a la acción con el dedo vendado y una media.De la arena de Miguel Lanús a los Juegos Evita
Pero el detalle fue que venían perdiendo ante sus pares de Santa Fe y lograron una remontada estoica con un emotivo abrazo final para abrochar un gran debut y dar una muestra de que lo bueno viene en envase chico. “No sentí el dolor, yo sólo quería entrar de nuevo a la cancha para volver a jugar”, compartió Leandro.

Como una revancha
El espíritu competitivo está a flor de piel para los Arellano que el año pasado habían caído en la final de los Juegos Deportivos Misioneros, clasificatorios para los Evita, pero no se iban a quedar con las ganas de conocer el mar y rematar en la arena marplatense; y este año lograron ganar la plaza para representar a la provincia. “Nos habíamos quedamos con las ganas y ahora pudimos venir”, explicó Benito.
Es que ambos no querían quedarse con la idea de ver las olas y jugar en un marco que todo jugador de vóleibol de playa desea. “Es la primera vez que vemos el mar y es muy lindo todo, la gente, la playa… además, en el viaje hablamos con los chicos que hacen otros deportes y con las chicas de beach vóley que jugamos a las cartas y esas cosas”, señaló Benito con una sonrisa de oreja a oreja.

“Quiero que vivan lo que yo viví”
Cecilia Melgarejo es una de las jugadoras referentes en la provincia en esta modalidad de vóleibol. Jugadora de la selección y entrenadora internacional, la misionera respira vóley y tal vez es esa pasión la que heredan sus pupilos, los Arellanos.De la arena de Miguel Lanús a los Juegos Evita
“Para mí es una alegría enorme, yo vine como jugadora y ahora que ellos también vivan esta experiencia, junto a 20.000 atletas de todo el país, para mí es increíble”, resaltó Cecilia.
La posadeña es una muestra de que trabajando se puede llegar a donde uno se proponga; claramente el camino no será fácil pero puede ser más accesible si en Misiones las canchas se empiezan a multiplicar a lo largo y ancho de una provincia que está rodeada de agua, ya sus costas perfectamente pueden ser un marco ideal para desarrollar este deporte.
“Nuestra idea es levantar el vóleibol de playa porque en Misiones no es muy conocido. Con mi papá estamos trabajando con una escuela de iniciación deportiva, desde la Feva, de 7 a 13 años, y ya tenemos 30 chicos que van trabajando con mira a los próximos Juegos Evita pero más que nada para formarlos como jugadores, como atletas que salgan de lo vicios de la computadora y el sedentarismo”, reflexionó.
Y resaltó que “es un deporte que te enseña a ser compañero porque es de dos y hay que cuidar al compañero”.

Una experiencia para trasladar
Con su sentido de observación ya afilado para ver los posibles escenarios, Cecilia y su papá César compartieron en la idea de que “Misiones tiene todo para destacarse en este deporte, tiene playa y clima. El vóleibol de playa todavía no es potencia como Brasil por el clima que tiene Argentina en las provincias de más a bajo, donde hace más frío para entrenar pero en Misiones prácticamente no tuvimos invierno entonces se puede entrenar todo el año”.
Y fue César el que describió una anécdota que vivió y le abrió la puerta para poder trasladarla a Misiones. “Cuando fuimos a Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, a participar como integrante de la selección argentina en un sudamericano, preguntamos por la playa y no había… Ellos hicieron una cancha artificial en el estacionamiento de smoll center, un shopping grandísimo, y trajimos la idea para redistribuirla en la provincia para aquellas localidades que no tiene la playa, ya hablamos con algunos intendentes, que se mostraron interesados, y los chicos puedan entrenar todo el año”.
De esta manera, es fácil darse cuenta que la pasión se lleva en la sangre; por un lado los Melgarejo y por otro lado los Arellano y los cuatro hacen un equipo a pura garra y corazón.

Fuente: El Territorio.

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