Mandiyú volvió a perder, esta vez frente a Gimnasia y Tiro por 2 a 1, en uno de los encuentros de la decimosexta fecha de la zona 4 del torneo. Alejandro Toledo y Luciano Herrera los goles de los salteños, Ariel Reinero de penal marcó el descuento.
En la medida que pasan las fechas esto se asemeja a un barco a la deriva, resignado a su suerte en alta mar. Hay un capitán que no se baja y sus tripulantes que hacen a esta altura del campeonato, lo que pueden. Ese es el cuadro de situación hoy en Mandiyú, ya mirando más el futuro que el presente, esperando que estas dos fechas que restan para que culmine la primera fase, pasen lo más rápido, porque a pesar de que el capitán no abandona el barco, el resto de los integrantes ya están con la cabeza en otra cosa. Hay mucha resignación, se perdió el juego y el espíritu que había en un principio, ahora sólo se ven cabezas gachas, como entregados a la suerte que les toca vivir.
Mandiyú recibió ayer otro cachetazo, esta vez se lo propinó Gimnasia y Tiro de Salta al superarlo por 2 a 1. No fue un buen partido, que recién en los minutos finales de la primera parte se abrió con algunas situaciones de riesgo ante los arcos y el primer gol de la visita, por intermedio del correntino Alejandro Toledo. En la segunda parte los salteños, en pocos minutos ampliaron la cuenta por intermedio de Luciano Herrera. Los jugadores de Mandiyú, más empujados por la vergüenza que por ideas, se fueron al ataque y tuvieron un penal para que Ariel Reinero marque el descuento.
Eso fue el partido en pocas palabras, uno no hizo mucho, pero hizo dos goles y el otro volvió a demostrar que llega al final con el olor de la nafta, porque en el tanque ya no queda nada.
Mandiyú volvió a ser más de lo mismo que se vio la fecha pasada en Posadas, un manojo de voluntades dispersas en el terreno de juego. Perdió su patrón futbolístico, ese que bien o mal, con muchas veces sufriendo resultados adversos pero haciendo las cosas más o menos bien, quedó a un costado y las ideas en la adversidad está demostrado que no abundan para contrarrestar la situación.
De aquel equipo prolijo, que sabía a qué jugaba, como se vio ante este mismo Gimnasia y Tiro en Salta, ya no queda nada. Hoy se pone como excusa el trajín de partidos y que los jugadores están sintiendo además el cambio de categoría, para lo cual no estaban preparados.
Todo bien, a éste Mandiyú todo le sucedió muy rápido, porque de un día para el otro se tuvo que armar para jugar el Federal B y de una pegó el salto de categoría que hoy uno se pregunta si estaba preparado para ello, para jugar un Federal A, que prácticamente es profesional, y lo está afrontando con jugadores amateur, que no terminan de entender el salto de calidad.
Entonces se ven cosas como las que se vieron en Posadas o ayer en cancha de Huracán Corrientes, donde hay jugadores que frente a la impotencia dejan de lado el fútbol para preocuparse más en pelear, ese es el caso puntual de Nicolás Ferreira, un jugador con buenas condiciones futbolísticas pero que ante la adversidad se va del juego y se preocupa más por golpear al rival. Y empujado por la actitud del volante cae todo el equipo en un mayor desorden que el que tiene.
Ayer, tras el pitazo inicial del árbitro chaqueño Miguel Mazón, se vio que en Mandiyú muchas ideas para atacar no habían y que su rival estaba cómodo con el partido desarrollándose en la mitad de cancha, lejos de su arco y sin preocuparse mucho por llegar al de Yamil Jara.
A tal punto, que recién en el minuto 40 de la primera etapa se dio la primera aproximación más o menos clara del partido, cuando Pablo Mota desde el borde del área grande sacó un remate al arco que se desvió en un defensor de Mandiyú y la pelota terminó en el tiro de esquina. Después fue Mandiyú el que dispuso de su primera situación, pero el cabezazo de Héctor Morales lo sacó Mauro Leguiza por sobre el horizontal.
Era todo y parecía que el primer tiempo se iba sin mucho más. Pero cuando se cumplía el primer minuto adicionado, Nicolás López Macri le ganó el mano a mano a Diego Coronel y puso un pase perfecto para dejar a Toledo solo ante Jara para poner el 1 a 0.
Todo Mandiyú quedó en el reclamo de una falta no cobrada por Mazón, Gimnasia siguió jugando y se fue al descanso ganador pese a no haber hecho mucho.
Una vez más Mandiyú obligado a remar contra la corriente, así salió a jugar la segunda parte. Mayenfisch probó de media distancia su remate, pero el balón se perdió fuera de los tres palos.
Y en la réplica, cuando se cumplía el minuto 6, Gimnasia puso las cosas 2 a 0, Jara no contuvo un remate y el rebote le quedó a Herrera para empujar al fondo de la red. Dos estocadas, dos goles, una historia repetida.
Mandiyú se fue en busca del descuento con más vergüenza que ideas. Lo intentó Raúl Acosta con un remate entrando por la derecha que terminó en las manos de Leguiza. Tiro libre de Mayenfisch que el uno del equipo salteño sacó por sobre el horizontal.
Y de tanto tirar pelotazos llegó el penal, que Reinero se encargó de transformarlo en gol, el descuento que permitía pensar en que se podía llegar al descuento. Pero era solo un deseo, porque lejos estuvo Mandiyú de alcanzarlo.
Pasó Gimnasia y a la vuelta de la esquina lo espera Altos Hornos Zapla.





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