“Me bancás que me cambio, vengo de acompañarlo a un amigo, adentro está Yenni, en el playón creo, andá que los alcanzo”. Con estas palabras recibió a El Territorio Luis Ortiz, quien con 27 años es corredor de alto rendimiento en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CeNARD).
Adentro, su hermana Yenni Ortiz, de 24 años, que es marchista y también entrena en el CeNARD, se prepara junto a un grupo de adolescentes que practican esta disciplina.
Ambos están de vacaciones por Eldorado, la ciudad que los vio nacer y crecer en el deporte. Sin embargo, no están ociosos. Cada uno en su disciplina se involucra con los talentos locales para acompañarlos y aconsejarlos.
Yenni se acercó y sugirió que sería mejor hablar del grupo de alrededor de quince jovencitas que se encuentran entrenando. “Es a ellas a quienes hay que mostrarlas, que la gente vea que quieren crecer en el atletismo. Yo simplemente colaboro desde mi lugar”, aseguró de manera humilde y casi con vergüenza.
Los hermanos Ortiz reflejan la humildad de quienes tuvieron que pelearla desde abajo para crecer. Pero también la madurez y seriedad que forja la determinación de lograr los objetivos, sin importar las adversidades económicas, lesiones o cualquier otro escollo que se presente.
“Gran parte de que hoy integremos el seleccionado nacional se debe al entrenamiento, pero sobre todo al carácter y las ganas de ganar siempre”, confesó Yenni.
Crecer en Eldorado
Ambos hermanos se destacaron desde muy chicos como deportistas. Si bien ambos se iniciaron en deportes colectivos, como el básquet y el fútbol, el espíritu competitivo de Yenni hizo que se dedicaran al atletismo.
“Yo quería ganar siempre y en un deporte colectivo como el básquet dependés de otros para lograrlo y yo no quería eso”. Además, la escuelita municipal de básquet en la cual ella entrenaba, se cerró por remodelación del polideportivo, hecho que la llevó a buscar alternativas en la pista de atletismo, único lugar habilitado del predio en ese tiempo.
Por su parte, Luis se inició de chico en el fútbol en el club de su natal barrio Guacurarí, al cual la madre lo había enviado por recomendación de los vecinos.
“Yo era gordito y además muy problemático y debía descargar mi energía en algo más constructivo”, recordó casi entre risas. Luego fueron apareciendo otros deportes como el básquet, vóley y rugby. “Era para conocer más que nada, siempre fui bastante chusmeta con los deportes”, agregó.
No obstante, sus primeros pasos en el atletismo llegaron por insistencia de su hermana quien, junto al profesor de educación física José Luis Alé, le vieron condiciones de atleta y lo convencieron para que le dedique un tiempo al atletismo.
“Empecé en una competencia de crosscountry, que en aquel entonces no era tan conocido, clasifiqué a un regional y al ver que ganando podía viajar me di cuenta que era lo mío”.
Dos locos lindos
Paralelo a esto, competían a nivel local en las olimpiadas estudiantiles, conocidos localmente como ‘Los Inter’, que se desarrollan durante los meses de agosto y septiembre en la ciudad.
“Nosotros incentivábamos a nuestros compañeros de la escuela a entrenar para ganar todo y luego poder cargarles a las otras escuelas, éramos como unos loquitos, pero loquitos buenos”.
Los Juegos Evita también fueron los impulsores para que se convenzan que su objetivo era ser atletas profesionales. La posibilidad de viajar, conocer otros lugares y medirse con competidores de todo el país los motivó a tomarse en serio el deporte.
“En aquel entonces flasheabamos con vivir en el Cenard, ver cómo competían los atletas por la TV Pública”, comentó Yenni.
La marchista, que lidera el ranking a nivel nacional en su categoría, continuó recordando los inicios como competidores federados, cuando debían distribuir sus tiempos entre los estudios, el entrenamiento y vender empanadas bajo la lluvia para solventar los viajes.
“La plata no alcanza, aunque quisiéramos para costear nuestros gastos, teníamos una zapatilla que la usábamos para salir, entrenar, ir a la escuela y debía durar todo el mes”, rememoró.
“Por suerte la gente de Eldorado siempre colaboró, los vecinos, los amigos de la escuela, hasta la municipalidad, por que veían que entrenábamos duro”, aportó Luis que además agregó que tuvieron que sacrificar salidas, fiestas y hasta juntadas con amigos.
“Si podíamos tomar un tere lo hacíamos, pero siempre la prioridad era entrenar, descansar y alimentarse bien para estar a la altura de los otros competidores”.
“No es sencillo entrar en el CeNARD”
Todavía siendo jóvenes, tenían un objetivo muy claro: vivir en el Cenard para competir junto a otros deportistas de elite.
“No es sencillo entrar, no es que golpeás la puerta y decís: ‘Quiero entrenar’. Te deben convocar mediante resultados de competencias, entrar en el ranking”, comentó Luis.
“La única que cumplía alguno de los requisitos era Yenni, que había competido a nivel sudamericano gracias a los Evita”.
Y fue a ella a quién invitaron, en principio a una competencia de marcha, razón más que suficiente para embarcarse a Buenos Aires para aprovechar esa mínima oportunidad que se presentó. “Automáticamente le dije a Yenni que busquemos una facultad allá y nos mandamos, con una mano atrás y otra adelante”.
En Buenos Aires conocieron a Diego Calvo, quien fue el primer entrenador y el pase de ingreso al Cenard para Yenni, que luego intercedió por su hermano para conseguir quien lo entrene, también en el centro de alto rendimiento.
Tuvieron que pasar meses de mucha austeridad, en los cuales debían compartir la cama, alimentarse de té y galletitas con picadillos, pero con la mente fija en el objetivo, competir en la mayor cantidad de eventos posibles.
Mantenerse en la elite para aspirar a competir en Tokio

Luis y Yenni le apuntan a los Juegos Odesur, en junio de este año en BoliviaEn la actualidad, Yenni lidera el ranking nacional de su categoría, mientras que Luis se encuentra segundo en su disciplina a nivel nacional. Sin embargo, ambos integran el seleccionado nacional y tienen un objetivo macro fijo, representar al país en los Juegos Olímpicos de Tokio en el año 2020.
De todos modos, son conscientes que deben llevarlo de a poco.“Ahora que ya llegamos debemos mantener, como el jugador de fútbol que llega a Primera y quiere permanecer en el primer equipo”, reflexionó Luis.
Por eso saben que tienen varias competencias previas este año que les permitirán tener el roce con atletas de talla olímpica, como los Juegos Sudamericanos Odesur, que se realizarán durante el mes de junio en Cochabamba, Bolivia, donde esperan poder viajar juntos por primera vez.
“Mi anhelo más grande, de mi corazón, es poder viajar a competir con mi hermana representando al país”.
Es, según dijeron, para lo que se vienen preparando todo este tiempo: mantenerse en la máxima categoría de competencia a nivel internacional, pero no por eso se olvidan de dónde vinieron.
Yenni colabora en un taller de verano que ofrece la municipalidad, aconsejando a los jóvenes que entrenan. “Los veo y me siento identificada, porque yo pasé por eso. Lo que yo aporto es más que nada con cuestiones técnicas, ya que la marcha es una disciplina que evoluciona técnicamente todo el tiempo, además traigo las herramientas que dispongo para que practiquen”.
“Por mi parte, como corredor no debo aplicar tanta técnica, cualquiera puede correr, pero si me piden que acompañe a trotar o correr, lo hago”, aseguró Luis.
Como atletas saben que son un ejemplo para los que vienen y quieren marcar bien el camino para quienes siguen sus pasos y como hermanos saben lo que tuvieron que vivir juntos para llegar a donde están, en base al sacrificio y constancia.
Son hermanos en la vida y en el deporte, pero también son hijos de Eldorado y conscientes de eso, saben que cargan con la responsabilidad de seguir, a pesar de las adversidades que se presentan.
Fuente: El Territorio.



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