
Maximiliano López no logra vulnerar a Marcos Argüello, el arquero de Crucero en una acción de riesgo del albo salteño (Foto Andrés Mansilla, El Tribuno)
En aquellas épocas doradas de los 90, en los anuales, los regionales, en las recordadas finales con el lobo jujeño y en esos torneos de la B Nacional con victorias épicas ante portentosos equipos de Buenos Aires, Gimnasia y sus planteles sustentados con bases locales y con un gran sentido identificatorio de pertenencia en los futboleros salteños, habían logrado que aquel estadio lleno de historia sea respetado. Y pisar su césped para cualquier contrincante implicaba saber que debería hacer mucho mérito para robar algún punto.
Hoy por hoy, en un albo que supo ser vapuleado dos veces seguidas en el octogonal con dos goleadas históricas, hubo síntomas de mejoría en la faz defensiva y en la contención en la mitad de la cancha tras el empate sin goles ante Crucero del Norte.
Y la frase “al menos no nos convirtieron” fue el caballito de batalla de jugadores para evitar las reprobaciones, cuando en la víspera el DT Víctor Riggio había manifestado en consonancia que lo fundamental era trabajar para que al millonario no le conviertan goles ante los misioneros.
Pero en este Gimnasia de la manta corta, cuando logra solucionarse parcialmente un desfasaje, como lo es la cuestión anímica y la fragilidad defensiva, queda desnudo y expuesto otro mal que lo persigue, a pesar del “oasis” de los tres goles en 25 minutos a Central Córdoba en aquella ráfaga. Y tiene que ver con todo lo que le viene costando al albo convertir goles y hacerse fuerte en su casa, donde los nervios exacerbados de sus hinchas y el termómetro de la impaciencia también suelen jugar.
Lo cierto es que el albo cumplió ayer 100 días de no poder festejar en el Gigante del Norte, allí donde más debe intimidar y avasallar a sus adversarios. La última victoria del equipo del Tano en el Monumental data del 19 de noviembre pasado, cuando venció 4 a 2 a Crucero por la primera ronda. Luego, allí el equipo fue híbrido en el empató sin goles con Juventud; comenzó a mostrar sus falencias en el fondo con la derrota 1-3 con Chaco For Ever; y en 2018 volvió a caer con el santo, por Copa Argentina, y padeció la inolvidable derrota ante los santiagueños antes de la tibia igualdad del domingo.
Fuente: El Tribuno.



Comentarios recientes