Jorge Abib podría volver a conducir a Mandiyú

Jorge Abib podría volver a conducir a MandiyúEn las últimas horas trascendió el rumor de que tras su ida con más penas que glorias, Jorge Abib estaría con intenciones de volver al ruedo en Mandiyú, ya no en aquel Textil, sino en este fusionado Deportivo que hoy participa del certamen liguista y espera lo que sucederá con el Torneo Regional Amateur, categoría a la que descendió tras su fugaz paso por el Federal A.
Pero, según lo que se pudo saber, lo de Abib sólo fueron rumores, nada concreto.
Cabe recordar que, el “Turco”, tras estar por varias temporadas al frente del entonces Textil Mandiyú, compitiendo a nivel local y en los distintos torneos del Consejo Federal (Argentino B, Federal B y Federal A), decidió dar un paso al costado para permitir la llegada de nueva gente que se ponga al frente de la institución.

Pero desde arriba (entiéndase Gobierno provincial) llegó la decisión de que ya no podían seguir conviviendo dos Mandiyú, que se debían fusionar, y, con buen tino, se optó por volver a las fuentes, permitiendo el renacer del Deportivo Mandiyú.
Mucha gente desfiló por los pasillos de la casa Rosada de 25 de Mayo y Salta de esta capital en busca del apoyo estatal. Cada uno llevaba sus proyectos, pero todos ellos querían el aval económico del gobierno para mantener el proyecto que se heredaba de Textil, que era seguir compitiendo en el Federal B.

DESTA22 AQue uno, que otro, que entuertos afuera y adentro, hasta que se decidió conformar una comisión directiva que, en cierta medida, dejara contentos a todos. Entonces, se fueron repartiendo cargos hasta completar una lista que sería la que en definitiva tomaría el mando de Mandiyú. Pregonaban a los cuatro vientos que eran quienes traían el cambio al club, que lo hecho por Jorge Abib por un lado y Bruno Carlino por otro, formaba parte de una triste historia.
Todo comenzó más o menos bien, se armó un equipo con un cuerpo técnico encabezado por Pablino Pavón, pero la relación tuvo poca vida, ya que, de un día para el otro, la dirigencia decidió que había que darle el equipo a un exhombre de la casa como Pablo Sixto Suárez, quien venía teniendo exitosos pasos al frente de los equipos de Curupay y Huracán Corrientes.
De la mano de Suárez, Mandiyú afrontó el Federal B y en una temporada pegó el gran salto al A. Eran tiempos de fiesta en el mundo albo, es que de un día para el otro se tocó el cielo con las manos.

***

Pero, lamentablemente, no estaban preparados para semejante salto, ni institucionalmente, ni deportivamente. Y el paso del tiempo lo fue confirmando. Se creyó que se podía participar del torneo de la tercera categoría del fútbol argentino con un plantel del Federal B, y cuando quisieron reaccionar, ya era tarde.
Y como si con lo deportivo no bastara, se fueron sumando las diferencias dentro de la misma comisión directiva, aquella unidad inicial se fue resquebrajando cuando las cosas dejaron de ser claras en cuanto a los números se refiere. Uno manejaba la plata que llegaba desde el estado provincial por distintas vías, y los otros pedían que se rinda cuenta de cómo se gastaba lo que entraba. Entonces aparecieron carteles en la cancha de Huracán Corrientes, donde se hacían públicas las discusiones.
Después comenzaron los desfiles de una parte y otra por los distintos medios, cada uno llevando “su verdad”. Unos pedían que se diera a conocer cómo se manejaba la plata, el otro los “bicicleteaba” con el “ya voy a rendir cuentas, a su debido momento”. Mientras ello sucedía, el torneo transcurría y el equipo cada vez aparecía más cerca de pelear la permanencia que de mirar los puestos desde arriba.
El final fue el esperado y ya conocido, la perdida de la categoría. De ello nadie se hizo cargo, como tampoco de la deuda que dejaron a jugadores y propietarios de los departamentos que se alquilaron para alojar a los foráneos.
Al final, los que pregonaban el cambio terminaron siendo más de lo mismo, con el agravante de que nuevamente sobre la espalda de Mandiyú pesan denuncias por deudas, situación similar a la que ya vivió antes, allá en los tiempos de Roberto Cruz, aquel legislador de la provincia de Buenos Aires que tomó el club luego de que don Eduardo Seferían decidiera dar un paso al costado. Deudas que con el paso del tiempo fueron condonadas por la AFA, para permitir el resurgimiento del Deportivo.
Hoy se vive una escenario similar a aquel, y esta vez Abib no fue Roberto Cruz, porque al “Turco” se le podrán cuestionar muchas cosas, entre ellas la forma autoritaria con que manejaba al entonces Textil, pero el día que dio un paso al costado, no habían jugadores o propietarios de departamentos reclamando pagos.

DESTA22 B

Por eso, en este caso el remedio fue peor que la enfermedad. Los que pregonaban el cambio a los cuatro vientos sólo vendían “espejitos de colores” saludando con “sombrero ajeno”, porque esperaban y siguen esperando que sea el estado provincial quien salga a apagar el incendio que produjeron.
Al final, Abib no era tan malo como se creía, a tal punto que muchos hoy lo quieren poner en la lista de candidatos a ser “el hombre” para volver a manejar los destinos de Mandiyú, pero el gobierno no estaría de acuerdo con que el “Turco” retorne a la escena.
Entonces, “falsa alarma”. En Mandiyú todo sigue igual, viendo cómo pasa el tiempo, sin hablar de un proyecto para lo que le tocará jugará en el 2019.

Fuente: diario Época.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.