Adrián Báez, el que pule los diamantes misioneros

Adrián Báez, el que pule los diamantes misionerosAdrián Báez es el mentor de la lucha olímpica en la tierra colorada y por estos días él y su familia están cosechando todo lo bueno que sembraron durante varios años de esfuerzo y sacrificio.
Con dos de sus hijos (Nicolás y Ricardo) en la élite de la lucha olímpica a nivel nacional e internacional, Adrián sigue enfocado en hacer lo que él define como un oficio que aprendió desde chico y al cual le dedica gran parte de su vida: ser entrenador y formar chicos en este deporte.
Pero además de preparar deportistas, Báez tiene la misión de ayudar a desarrollar buenas personas, lo que es, en definitiva, lo mejor de su profesión. En diálogo con el programa Más en Radio, que se emite de lunes a viernes de 18 a 19 por Radioactiva FM 100.7, Báez hizo un repaso por su trayectoria y sus objetivos como entrenador, el momento que le toca vivir a sus hijos Ricardo (22) y Nicolás (19) y los proyectos que tiene en el corto plazo.
“La idea es siempre apuntar a los chicos, porque ahí es cuando uno tiene la posibilidad de formarlos. Los chicos son como un diamante extraído de una montaña que uno tiene que pulirlo y darle forma con el tiempo. Venimos trabajando muy bien, dando todos los pasos que se requieren y es por eso que venimos consiguiendo buenos resultados”, comentó Adrián Báez en el inicio de la entrevista.

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Luego, enfatizó sobre lo que buscan al momento de trabajar con chicos de corta edad que recién están dando sus primeros pasos en el deporte.
“El esfuerzo y la dedicación son valores que nosotros les tratamos de transmitir a los chicos desde temprana edad, porque las cosas que aprendés de bien chico no te las olvidás más, como la técnica. Son cosas que se graban y que no se borran nunca más”, aseguró.

Orgulloso de sus hijos
Al momento de hablar de sus hijos, como le sucedería a cualquier padre, Adrián Báez no puede ocultar su orgullo por el momento que les toca vivir a Ricardo y a Nicolás.
El más grande es el abanderado argentino en la categoría 97 kilos y tiene serias aspiraciones de poder llegar a un juego olímpico.
Nicolás, por su parte, también tiene un futuro prometedor y el pasado fin de semana cosechó una medalla de plata y una de bronce en el Panamericano Juvenil que se llevó a cabo en Fortaleza, Brasil. & titulo &
“Ricardo todavía es joven, tiene 22 años y se nota la diferencia con los luchadores que tienen 30 años. Después de los 20 años, cuando se ingresa en la categoría de mayores, se siente mucho esa diferencia entre los más jóvenes y los que tienen más experiencia y es muy difícil ganarles. Si él continúa por este camino, se irá posicionando a nivel sudamericano e irá ganando su lugar, esos son los escalones que hay que ir subiendo”, analizó.
Luego, explicó lo que representa que dos de sus hijos estén posicionados entre los mejores del país y del continente en una actividad en la cual él les hizo dar sus primeros pasos.
“Es un orgullo, una satisfacción muy grande. No hay dinero que compre esta satisfacción. No se dan muchos casos de entrenadores que tengan a sus hijos con la representatividad que están teniendo estos chicos. Son admirados por luchadores de toda la Argentina. Ellos son chicos bendecidos, les está saliendo todo bien”, enfatizó.
Pero la satisfacción de verlos crecer en el deporte conlleva también tener que estar lejos durante largos períodos, y ese es un sacrificio que la familia Báez tiene que hacer para conseguir sus objetivos.
“Me costó mucho separarme de mis hijos cuando ellos empezaron a viajar, hasta lloré por eso. Yo soy muy ‘papero’ y me costó, pero la verdad es que estamos muy conectados todo el tiempo. Tenemos nuestro grupo de WhatsApp de la familia y constantemente nos hablamos, nos enviamos fotos y nos comunicamos. Es un sacrificio que ellos lo asumieron porque quieren llegar a los Juegos Olímpicos”, remarcó el papá de Nicolás y Ricardo.
En cuanto a los proyectos que tienen en el ámbito local se encuentran el dictado de clases de lucha en un salón comunitario en el barrio San Jorge y la conformación del equipo que representará a la provincia en esta disciplina en los próximos Juegos Nacionales Evita, que se llevarán a cabo del 22 al 27 de octubre en la ciudad de Mar del Plata.
“Somos una gran familia de lucha y empujamos entre todos. Estamos sumando chicos nuevos porque se vienen los Juegos Evita. Además, arrancamos con un proyecto en Villa Cariñito, cerca del Zaimán. Es un lugar que estaba abandonado y que lo pusimos en funcionamiento y ya tenemos 50 chicos que vienen a entrenar. Hay que enseñarles todo, que se tienen que lavar los pies para entrar al colchón, que hay bacterias, que hay que tener una disciplina. A ellos queremos mostrarle otra vida que no conocen”, destacó Báez, quien cuenta con la satisfacción de haber formado como luchador a Eduardo Lovera, el único representante que tendrá Misiones en los próximo Juegos Olímpicos de la Juventud, que se realizarán en Buenos Aires.

“Hubo un impacto cuando pasó lo del Deporbono”
Hace poco más de un mes, uno de los hijos de Adrián, Ricardo Báez, recibió una noticia que movilizó a él y su familia. El deportista misionero fue el ganador del primer premio del Deporbono 2, una iniciativa del Ministerio de Deportes de la provincia que entregó un departamento a estrenar en la Torre Iplyc, ubicado en la avenida Costanera de Posadas. Al respecto, su papá Adrián reconoció que sintió temor por cómo podría impactar esta noticia en la carrera deportiva de su hijo, quien por estos días se encuentra entrenando en Rusia. “Hubo un impacto cuando pasó lo del Deporbono. Él es un chico que tiene 22 años y lo movilizó. Eso lo tuvimos que hablar porque lo podría haber desestabilizado. A mí me dio miedo ese tema. A ese departamento no vamos a poder ir a vivir porque las expensas salen 40 mil pesos y nosotros no estamos en condiciones. Seguramente es un ayuda para la familia, nos va a ayudar para mejorar, pero no nos hace perder el foco”, aseguró.

Fuente: El Territorio.

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