Afincada desde el 2004 en Palma de Mallorca, pero ya sin la presión de mantenerse en el top del ranking mundial -llegó a ser número 4 del planeta-, por estos días Melissa está en otra faceta: es seleccionadora y jugadora del equipo balear, en Primera y Veteranas; y además, también despliega su juego en el foro italiano: y su ‘toque’ tuvo efecto, ya en los dos equipos logró alzar la copa.
“En España hoy el pádel es muy popular, antes era elitista y tenías que ser socio de un club y pagar una cuota pero ahora hay canchas en todos los polideportivos municipales y la gente tiene acceso fácil. Acá está el fútbol primero y ya lo sigue el pádel como deportes más populares”, compartió la misionera.
Melissa vivió el boom de este deporte en Posadas y fue justamente una de sus protagonista. A sus 10 años tomó una paleta y sus genialidades dentro de la cancha la llevaron a tener una meteórica carrera. “Empecé a jugar porque toda mi familia lo hacía y nunca más paré”, dijo risueña recordando a sus amigos como Pablo Cardozo y Mónica Barrufaldi, entre otros tantos pares, que acompañaron su niñez y adolescencia por las canchas posadeñas.
“Si tengo que recordar algo de mis primeros pasos en el pádel son el Kuglas y el Galpón; pasaba mis días ahí y también viajando a jugar al circuito nacional y a torneos en Brasil”, recordó con cariño.
Este fue sólo el puntapié inicial de lo que se vendría. A los 18 años se fue a vivir a Buenos Aires y, entre viaje y viaje a España -participando de torneos internacionales en la cuna del pádel junto a una compañera de ese país con la que fue campeona mundial-, llegó un ofrecimiento que cambiaría su vida.
“Me contactó un señor para jugar, trabajar y competir en Badajoz y me vine. No sin antes de que mi mamá (Adriana) me dijera: ‘Vos estás loca, te faltan nueve materias para recibirte de licenciada en Marketing’, pero me salió bien”, recordó entre risas.
Y las coronas en el campeonato del mundo sub 18 en La Plata (2000), en equipos en Calgary, Canadá (2008), con la selección argentina, ternada a los Premios Olimpia, ser top ten del mundo desde 2005 a 2008 y multicampeona argentina, confirman que no se equivocó.
El boom, también en Europa
Hoy la Argentina vive el regreso del pádel pero renovado, con canchas de blindex y césped sintético, algo que en España y Portugal lo juegan desde hace años pero por ejemplo para Italia, Bélgica, Inglaterra, entre otros, es la nueva moda deportiva.
“Por ejemplo, en Italia, es el boom del momento y se vuelven locos por contratar a los argentinos”. Es que Argentina tiene a jugadores top del ranking mundial y la mayoría reside justamente en tierras europeas.
“Es que acá un jugador puede vivir del pádel, se gana muy bien, cosa que no se sucede en nuestro país. El pádel crece tanto en España que es increíble; hay muy buenos sponsors y eso es espectacular para cualquier deportista, claro que hay contras y es tener a tu familia lejos y también se echa de menos la cultura, los mates y los amigos. La gente acá es más fría en ese aspecto”, señaló Melissa.
“El pádel es muy social”
¿Qué tendrá de especial el pádel que tanta gente ‘engancha’?, es la pregunta y la respuesta no tarda en llegar. “Lo que tiene es que es muy social, la pista es más reducida que en el tenis que te separa 40 metros del rival; en el pádel hay más contacto entre los jugadores; además, para divertirse no hace falta saber mucho, porque no es tan técnico como el tenis”.
Y en cuanto a su evolución con paredes de blindex y piso con césped sintético, Melissa rescata que “el sintético hace el juego más lento y para la gente mayor es más fácil jugar y redujo mucho las lesiones que había antes”, resumió la campeona que afirma que el pádel volvió y esta vez para quedarse.
Fuente: El Territorio.




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