Emanuel Ventura, un verdadero gladiador de la vida

Emanuel Ventura, un verdadero gladiador de la vida

El entrenador Darío Portillo (izquierda) y Emanuel Ventura (derecha) disfrutan de su estadía en Mar del Plata (Foto: Daniel Villamea, El Territorio)

Algunos obtienen medallas y otros no, pero sin embargo son todos ganadores porque los Juegos Evita rescatan los mejores valores: esfuerzo, constancia, amistad y solidaridad. Y las historias de superación se multiplican y emocionan.
El miércoles, el equipo de fútbol masculino Sub-16 derrotó a Formosa por 2 a 0 y consiguió la clasificación. El segundo gol fue convertido por Emanuel Ventura, un talentoso volante que tiempo atrás ganó un partidazo que le planteó la vida.
En 2015 le detectaron leucemia y estuvo un año y medio sin jugar a la pelota, su pasión desde chiquito. Pero Emanuel no bajó los brazos y recuperó la plenitud.
“Por suerte la quimioterapia respondió muy bien y no hubo necesidad de un trasplante de médula. Tuve el apoyo de toda mi familia y amigos”, remarcó el zurdo que es fanático de Messi.

En diálogo con El Territorio, comentó que hizo inferiores en Atlético Oberá y, tras el parate obligado por la enfermedad recaló en AEMO, y después en Racing de Villa Svea, equipo que ahora lo cedió para sumarse al equipo misionero.
“El grupo me recibió re bien, nos conocemos todos y soy uno más. Estamos disfrutando mucho y queremos llegar a la final”, agregó.
Por su parte, el DT Darío Portillo lo definió como un jugador de buen pie y un estratega.
Sobre el equipo destacó que “una de las mayores ventajas es que nos conocemos de memoria. Yo los dirijo a la mayoría desde que tienen 8 o 10 años y casi ni hace falta que les diga nada”.
Portillo recordó que en 2001 llegó a Mar del Plata como jugador de la misma categoría sub 16 que logró la medalla de bronce. Es decir que conoce las dos caras de la moneda y está orgulloso del comportamiento de sus dirigidos.
“Los chicos están disfrutando mucho, pero a la vez están muy concentrados y son muy competitivos”, remarcó con satisfacción.

Fuente: El Territorio.

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