Los amigos del viento hacen kitesurf

Los amigos del viento hacen kitesurf

Aunque para muchos pueda parecer algo extraño o llamativo, en la capital provincial, más precisamente en la bahía El Brete, hace más de 10 años que se practica el kitesurf, un deporte que a lo largo de esta última década fue sumando cada vez más fanáticos que aseguran que esta situación se irá incrementando con el paso de los años.
El kitesurf es un deporte acuático en el cual la fuerza del viento es el motor. Se utiliza un cometa o barrilete y una tabla para impulsarse por el agua. A pesar de su nombre, no se trata solamente de surfear olas. Es una disciplina que se puede hacer en lagunas tranquilas, bahías o mares agitados. Todo lo que se necesita es viento y agua. En este contexto, hay que tener en cuenta que, a diferencia de otros deportes, el kitesurf no se realiza cuando se quiere sino que cuando se puede. La naturaleza es la que manda y si no hay viento, no hay kitesurf.  

“Esta disciplina nace del windsurf. Sería como un barrilete con una tabla en la cual el deportista va atado con un arnés enganchado al barrilete”, explicó Pal López Sartori, quien es instructor de esta disciplina y que lleva adelante una escuela de kitesurf en Posadas hace algunos años. 
“Allá por 2009 había un grupo de deportistas que lo empezaron a practicar. Fue cuando se vieron los primeros ‘kaiteros’ en Posadas. Ellos aprendieron en Buenos Aires, en Corrientes y algunos fueron autodidactas, que aprendieron solos”, recordó Pal.

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La naturaleza manda
“Tenemos dos lugares para practicar este deporte: cuando el viento viene del norte, lo hacemos en El Brete, y cuando viene del sur, lo hacemos en Ituzaingó, Corrientes. Nosotros proponemos, pero la naturaleza es la que manda y dispone”, aseguró el instructor, que tomó cursos en otras partes del mundo para enseñar esta actividad que está catalogada como un deporte extremo, lo que se traduce en riesgos para quienes lo practican. 
Las medidas de seguridad hay que respetarlas al máximo para no sufrir consecuencias. “Al ser un deporte extremo tiene sus riesgos y hay que conocerlos. Acá somos muy cuidadosos con la seguridad”, advirtió.
El kitesurf en Posadas arrancó con cuatro deportistas, pero por estos días son aproximadamente 35 los que lo practican. Es por eso que hace un par de años los kaiteros de Misiones decidieron formar la Asociación Civil Amigos del Viento. 
Desde 2012 que religiosamente este grupo de amigos realiza un viaje al Nordeste de Brasil para darle rienda suelta a su amor por las olas, el viento y la tabla. Además, el año pasado se disputó un campeonato que contó con cuatro fechas y para este 2019 pretenden duplicar esa cantidad de jornadas.   
“Este deporte se divide en tres modalidades que se desarrollan en competencias a nivel internacional. Una es surfear la ola, la otra es los trucos en los saltos y la otra es la regata (carreras). El que llega primero, gana. Desde el año pasado en nuestra provincia se disputa  un torneo de kitesurf de regatas. Se realiza en un circuito que se determina según el lugar en el cual estemos (El Brete o Ituzaingó). En 2018 tuvimos cuatro fechas y para este 2019 queremos hacer ocho”, comentó Sartori. 

Un desafío contra uno mismo
Otro de los amantes de esta disciplina en la Tierra Colorada es Facundo Suárez Luco, quien siempre estuvo cerca del río a través de la vela, pero que mediante el kitesurf encontró su gran pasión en el Paraná.
“Antes realizaba actividades en el río Paraná con la vela, pero a través de este deporte pude incorporar la adrenalina, la exigencia física y estoy más motivado para entrenar y lograr metas nuevas. Sos vos y tu kite. No hay un velero, no hay una lancha, no hay un equipo. No competís contra nadie, sos vos y tu kite”, enfatizó Facundo. 

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“Ahora hace un mes que no tenemos viento. Estamos todos locos esperando. Muchas veces el pronóstico indica que habrá determinado viento, vamos a Ituzaingó y después no pasa nada y nos quedamos ahí esperando, tomando unos teres y siendo optimistas de que venga el viento”, contó con humor y se explayó explicando que “en esta época del año tenemos el viento acorde más o menos una vez cada quince días. Julio, agosto y septiembre es nuestra mejor época porque tenemos vientos fuertes y no hay nadie en la playa”. 
Si bien son tres las modalidades, a Facundo lo seduce más el estilo libre. “En el estilo libre se busca hacer trucos en los saltos. El beneficio es personal, eso es lo que me llevó a enfocarme en este deporte. Hay que estar preparado física y mentalmente”, aseguró. 

Amigos de aventuras
Pero además de lo que tiene que ver con lo estrictamente deportivo, existe la parte social de esta actividad. A medida que se fue incrementando la cantidad de kaiteros, se fue formando un gran grupo de amigos que también comparte experiencias fuera del agua. 
“Como asociación tenemos dos citas que son fundamentales. La primera es los miércoles en el Pirá Pytá, que nos juntamos entre todos a comer asados y a compartir un momento entre amigos, y después los viajes anuales. El más importante es el que realizamos al Nordeste de Brasil, en Fortaleza. Es como una religión en la cual también entra la parte social”, comentó Suárez Luco. 

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Otra de las preguntas obligadas a los ‘amigos del viento’ es sobre cómo los ven las personas que acuden a la playa cuando ellos están realizando sus actividades. 
Al respecto, Guillermo Álvarez, otro de los kaiteros misioneros, manifestó que “la gente se acerca y nos pregunta ‘¿se alquila?’, ‘¿nos podés llevar?’. Es un deporte muy lindo que puede ser tranquilo si hay poco viento o que se puede poner muy violento si el viento es muy fuerte. El barrilete te puede sacar fuera del agua y eso es peligroso. Podés aterrizar contra la arena, contra las piedras o lo que esté afuera de la playa. Hay gente que piensa que es algo sencillo y no es así. Las normas de seguridad tienen mucha importancia en este deporte. Entendiendo el riesgo se disminuye el peligro”, advirtió Álvarez, quien contó que su hijo también se sumó a esta actividad. 
Es un deporte muy abierto a todas las edades. Lo puede practicar un chico de 7 años o un señor de 70. Siempre y cuando se respeten las normas de seguridad y los tiempos de aprendizaje. Lo cierto es que el kitesurf en Misiones no para de crecer.  

La escuelita, siempre abierta

La Asociación Civil Amigos del Viento cuenta con aproximadamente 30 personas que participan constantemente de las distintas actividades. Para aquellos que estén interesados en empezar a tomar clases con el instructor Pal López Sartori se resaltó que durante las primeras clases se les brindan todos los equipos que se necesitan. Es un curso de cinco clases. “Se contactan conmigo al 3764-15672806 y dependiendo del pronóstico se van viendo los días”, avisó el instructor.
El legado familiar

Daniela Seewald, de Eldorado, fue una de las primeras chicas en sumarse al grupo de kaiteros. Pero además de Daniela, al poco tiempo se integró su mamá y también su hijo. Son tres generaciones que vienen desde Eldorado a tomar clases.

Fuente: El Territorio.

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