
Hace tres años se conformó el Club de Arqueros de Puerto Yguazú, con personas que casualmente conocieron el deporte y lo practicaban de forma aislada hasta que coincidieron en la vida. Hoy en día esta entidad está en pleno crecimiento y, además de ser un punto de encuentro para la práctica deportiva, es un ejemplo de inclusión.
Uno de los impulsores del club es el licenciado en kinesiología Raúl Ramos, quien muchos años atrás supo que una colega de la profesión practicaba arquería y le comentó de los beneficios de la práctica de este deporte, que es de bajo impacto pero de gran concentración, y lo animó conocer un poco más.
Es por ello que tomó clases en Buenos Aires como si fuera un curso intensivo, aunque al regresar a la Ciudad de las Cataratas perdió el entusiasmo. Tiempo después volvió, nuevamente tomó clases y fue allí que se enamoró del arco y la flecha, adquirió un equipo y comenzó a buscar un lugar para practicar.
“Primero tiraba solo, luego conocí a personas que ya tiraban, ellos conocían a otras personas que estaban interesadas y de a poco fuimos formando este grupo. Si bien no somos muchos, compartimos esta pasión”, aseguró Ramos.
Deporte e inclusión
La arquería cambió la vida de Nahuel Speranza Méndez, quien en el 2010, cuando se dirigía a trabajar, fue víctima de un accidente de tránsito y sufrió una luxofractura de columna con invasión de canal medular y lesión medular completa en los niveles D12-L1. Estas lesiones lo dejaron en silla de ruedas de por vida.
“Iba a trabajar en colectivo, en esa época me desempeñaba como guía en Güira Oga, en un momento dado un camión chocó al colectivo y desde ese día no volví a caminar”, recordó en diálogo con El Territorio el hombre de 38 años.
Nahuel se enamoró del deporte hace tres años, a través de una amiga que vive en Buenos Aires, de donde es oriundo. “Una amiga empezó arquería en Buenos Aires, ella también quedó en silla de ruedas y me dijo que estaba bueno. Yo le comenté que en Iguazú no había nada, entonces ella me dice ‘¿cómo que no?’, y me mandó una foto del grupo de arqueros. Me puse a investigar y casualmente uno de los miembros era un amigo, así que me puse en contacto y empecé a ir”, recordó.
Desde ese día, la vida de Nahuel cambió, sobre todo en el aspecto social.
“Como leí en una nota que decía que ‘te enamoras al tirar la primera flecha’. Empecé a ir a torneos, a conocer gente nueva que está en este deporte, hice amigos, mi vida cambió muchísimo”, contó Nahuel, quien fue el primer integrante del club en pertenecer a la Federación y uno de los primeros en competir. Actualmente lo hace en la categoría escuela.
Cristian Rojas, el representante en el Nacional
Raúl Ramos asegura que practica el deporte de forma recreativa, aunque con el club pertenecen a la Federación Argentina de Tiro con Arco y cada vez que pueden, participan de torneos como el que se realizó hace pocas semanas en Aristóbulo del Valle, donde varios de los integrantes del club obtuvieron premios y uno de ellos se ganó el derecho de representar a Misiones e Iguazú en la final del Nacional en Mar del Plata.
Se trata de Cristian Rojas, quien hace tres meses pertenece al club, pero practica el deporte hace varios años. El arquero es oriundo de Buenos Aires, pero reside en Foz de Iguazú desde hace un tiempo. Todas las semanas cruza la frontera los sábados para entrenar y compartir un momento con sus pares en el polideportivo municipal, lugar en el cual se reúne una vez a la semana. “Lo que buscamos es esto, que más personas conozcan el deporte y se animen a practicarlo. Vimos, cuando estuvimos en Aristóbulo, que niños lo practican y son grandes promesas para el futuro. Creemos que en Iguazú también tenemos talentos de este tipo, pero nunca lo sabremos si no probamos. Más adelante nos gustaría traer un instructor para que los interesados puedan aprender las técnicas y así mejorar, podemos tener un campeón nacional en Iguazú”, resaltó Ramos.
Fuente: El Territorio.




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