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Los unió la misma pasión por el patín artístico

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Mónica Doberstein y Guillermo González conforman la única pareja de adultos en Misiones en consagrarse campeones nacionales de patín artístico (Foto: Natalia Guerrero, El Territorio)

En un poco más de dos años, la pareja de patinadores conformada por Guillermo González y Mónica Doberstein logró cumplir algunos de los sueños que les quedaban pendientes de cuando eran niños. Él retomó después de 29 años una disciplina que le enseñó su madre cuando era apenas un niño y ella concretó un anhelo que tenía desde su infancia: ser campeona nacional.
Antes de conocerse y convertirse en pareja de patinadores, las vueltas de la vida los llevó a ambos a recorrer varios y diversos caminos. Guillermo fue piloto de karting en Brasil, país en el que vivió varios años. También compitió en el Campeonato Misionero de Pista y hasta pasó por el fitness. Mónica, por su parte, nació en Wanda y cuando terminó la secundaria partió a Posadas para estudiar. Se recibió de contadora pública nacional y tuvo dos hijos.
En este contexto, hace un poco más de dos años se conocieron en la escuela Hot Wheels de Patín Artístico de Posadas y decidieron comenzar a patinar en pareja. A pesar de que en un principio costó entrar en confianza y hubo algunas caídas, con el correr de los días se fueron afianzando a tal punto de que en noviembre marcaron un hecho histórico para este deporte en Misiones al convertirse en la primera pareja de adultos en consagrarse campeones nacionales.
“Hace dos años que comenzamos a patinar juntos. Yo tenía una base de haber hecho patín  cuando tenía 4 años porque mi madre era instructora en el club Alemán. Después de 29 años volví a hacer el patín. En ese tiempo fui corredor de karting en Brasil, competí en el Misionero de Pista y en fitness. Hace unos años tuve que volver a Posadas y ahí pensé en patinar. Cuando arranqué hace dos años no me podía ni parar sobre los patines, me caía a cada rato”, recordó Guillermo entre risas. & titulo &
Mónica, por su parte, contó: “Empecé a patinar a los 6 años y lo hice hasta los 14. Mi sueño era ir a un torneo nacional, pero en esa época era algo muy difícil. En un momento nos quedamos sin profesor en la escuela que hacíamos y era muy difícil conseguir otro, entonces dejé de patinar”.
Mónica vivía en la localidad de Wanda y no conseguían profesor, pero el destino le tenía preparado un reencuentro con el deporte que la apasiona. “Después de la secundaria vine a estudiar a Posadas, me recibí de contadora pública nacional y tuve dos hijos. Antes de tener a mi primer hijo se me ocurrió volver a patinar y ahí me reencontré con gente de la infancia, fue algo muy lindo”, aseguró.

Patinadora y mamá
No obstante, cuando Mónica fue madre nuevamente, tuvo que alejarse otra vez de los patines.
“Al poco tiempo de ser madre volví a patinar y me volví a quedar embarazada así que tuve que volver a dejar. Cuando mi última hija cumplió tres años volví a patinar, pero lo hice con ella, lo hacemos juntas porque se enganchó”, explicó la patinadora.
Los dos reconocieron que se necesita una cierta ‘química’ como pareja para poder destacarse en las competencias. Y si bien en un principio ambos volvieron a hacer este deporte como una afición, de a poco le fueron tomando el gustito y se animaron a competir, como cuando eran niños.
“Lo comencé a hacer como un hobby. Era para hacer un deporte, pero en un momento me preguntaron si quería competir y yo tenía esa deuda pendiente de cuando era niña de ir a un torneo nacional. Empecé a prepararme y fui a competir a un Nacional en 2017, cuando regresé me contacté con Guillermo para probar juntos”, recordó la dama.
En tanto, Guillermo destacó sus logros. “Somos la única pareja de adultos a nivel provincial. Hay mucha gente que patina, pero no en pareja. Además somos la primera pareja de patinadores adultos en ganar un torneo Nacional”, valoró.
Sin embargo, el hecho de realizar trucos sobre los patines conlleva un riesgo y fue la mujer de la pareja la que se encargó de remarcarlos.
“Lo más complicado son los levantamientos. Primero lo hacíamos en zapatillas y después probamos sobre los patines. Hay que tener todo muy bien sincronizado. Los accidentes, si suceden, suelen ser graves”, aseguró Doberstein, quien hace un tiempo sufrió una fractura de tibia y peroné patinando sola.
De todos modos, su pasión por este deporte la llevó a seguir intentando y así fue que en noviembre de este año tuvo su justa recompensa cuando junto a Guillermo logró el primer lugar en pareja Free Dance, en el Nacional que se llevó a cabo en Buenos Aires en representación de la Federación Misionera de Patín.

Fuente: El Territorio.

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