
Candela, Geraldine y Valentino, junto al profe Christian, visitaron la redacción del diario (Foto: Nicolás Oliynek, El Territorio)
El ajedrez quiere seguir creciendo en la Tierra Colorada y las iniciativas siempre son bienvenidas en ese camino. Hace casi seis años el grupo Peones y Alfiles movilizó a la comisión barrial de Villa Sarita y hoy los frutos empiezan a reflejarse. No solamente por la cosecha de logros nacionales de sus alumnos, sino también porque la escuela está a un paso de lograr la personería jurídica.
“Nos estamos haciendo conocer y recibimos invitaciones a los torneos. Hoy solventamos los gastos a pulmón gracias a la ayuda de los padres”, remarcó Christian Argüello, profesor encargado.
Precisamente cinco de sus alumnos ya compitieron en Córdoba y Encarnación representando a la ‘escuela’ y dejando sus primeras huellas. Ellos son: Geraldine Gorosito, Candela Espíndola, Santino Bogado y Valentino Luque, todos de la categoría Sub-12 y con un gran futuro por delante. También vale nombrar a Nerina Sánchez, Sub-10, y Francesco Gorosito, dos grandes joyas.
Actualmente el taller se encuentra emplazado en el salón de la comisión vecinal de Villa Sarita, frente al Parque Paraguayo. Las clases son gratuitas y están abiertas a todo público.
“Tenemos dos grupos, uno de aprendizaje y otro de nivel avanzado; al tener un amplio equipo de trabajo vamos sumando chicos”, agregó Christian, quien enseña junto a Bruno Zapata, Mariano Esnarriaga, Kevin Argüello y Milagros Potschka.
“Vamos renovando alumnos y muchos de ellos ya están compitiendo. Los horarios son a la tarde… pero la novedad es que este año y principios del que viene vamos a estar enseñando en plenas vacaciones, lo que permite que los chicos no pierdan el ritmo. Van a ir a los torneos más relajados”, remarcó Chistian.
Sin dudas las ganas están a la vista y así quedó demostrado en los eventos de importancia que engloban a la disciplina como los Juegos Evita, por ejemplo, donde el taller estuvo representado por Santino. Las próximas metas: provinciales puntables, torneos IRT (International Rating Tournament) y nacionales.
Las motivaciones
Para Geraldine las ganas de aprender vienen de familia: “Antes de empezar con el taller ya jugaba con mi papá, sabía lo básico, pero quería aprender más. Un día me llevaron a un torneo sin los conocimientos necesarios, hicimos las averiguaciones y encontramos este taller…con el ajedrez siento que puedo poner todo mi conocimiento”.
El deporte también permite conocer otros lugares y ese esa es una de las motivaciones de Valentino: “Yo tomé al ajedrez para conocer lugares, provincias. Tengo dos tíos que vieron cómo jugaba, con seis años sabía mover peones y ahora ya muevo todas las piezas”.
Para Candela, en tanto, todavía hay mucho por aprender: “Cuando tenía cinco años iba a una guardería y la maestra, que había participado en muchos torneos, me empezó a enseñar y así me enganché. El taller me permite seguir aprendiendo, es lo que quiero”, cerró.
Fuente: El Territorio.



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