El canotaje y una escuela de valores en Acaraguá

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Un día Rodrigo García (33) sintió que su cabeza hizo un ‘click’ y decidió que el monte iba a ser su refugio, pero esa decisión derivó en un proyecto que creció en base a su experiencia desde niño marcada por el canotaje.
Fue así que el psicólogo que reside en Oberá, se enamoró de Acaraguá, que se ubica en el límite entre Campo Ramón y Alba Posse, y vio en el arroyo El Bonito un lugar para desarrollar los martes y jueves una escuela de canotaje que se convirtió en un refugio, no sólo deportivo para los chicos de la colonia y también de Campo Ramón, sino de un lugar en el que se les otorga herramientas para construir una sociedad “más bondadosa”, explicó Rodrigo .
“Un día se me trabó la cabeza. Soy oriundo de Posadas, pero estoy viviendo en Oberá, y una tarde salí a andar en bicicleta y cuando volví me dije ‘me tengo que ir a vivir al monte’, y resulta que todo eso derivó en conocer una serie de personas que eran de Acaraguá y cuando fui, me enamoré de ese lugar”, compartió el hoy entrenador a cargo de la escuelita.

En ese momento sus ganas de afincarse allí no se dieron, ya que no había lugares para alquilar, pero las condiciones del arroyo abrieron una puerta impensada tal vez y sus ganas de estar en contacto con el deporte que realizó desde niño en distintos clubes de Posadas lo llevaron a compartir sus conocimientos con la gente del lugar.
Los primeros pasos fueron con el traslado de botes desde Oberá al Club Náutico Acaraguá arriba del auto, lo que se volvía una verdadera odisea, pero el entusiasmo generado en el ambiente lo llevaron a conocer al padre de la iglesia local, quién les otorgó un espacio para dejar los botes en Acaraguá y tener una especie de guardería en el SUM de la iglesia. & titulo &
“Les gustó la idea darle clases a la gente de la colonia gratuitamente y en definitiva es para que ellos aprendan el deporte”, explicó.
El inicio fue en octubre del 2018 y “fue todo a pulmón y nos veían como un par de locos que íbamos con unos botes; después nos fueron conociendo y se fue sumando más gente”. & titulo &
Los tres botes iniciales daban para “remar un poquito cada uno”, pero luego les fueron donando embarcaciones.
“Siempre les digo a los chicos que nosotros en este momento tenemos poco, pero un día vamos a tener más… ahora tenemos que ser felices con poco y el día que tengamos más, vamos a ser igual de felices. Hay que disfrutar a pleno con lo que se tiene”, reflexionó Rodrigo, el psicólogo que trabaja con personas con discapacidad y es especialista en deporte y autismo.
Siguiendo en esta línea, el encargado de la escuelita señaló que “tenemos muchos amigos que nos ayudan y siempre que uno cuenta lo que quiere hacer o está haciendo, aparece gente que aportar su granito de arena y en definitiva ese es el espíritu del canotaje”. & titulo &

Más que sólo remar
Compartir momentos con niños y adolescentes se vuelve una tarea placentera, pero también conlleva un trabajo extra tanto para Rodrigo como para las personas que lo ayudan desde el Club Náutico Acaraguá. “Cumplimos también una función recreativa, social y sanitaria. Con ellos hablamos de educación sexual y le damos preservativos para que se cuiden. Por otro lado, los incentivamos a trabajar y a ayudarnos porque todo se hace a pulmón. Vamos y limpiamos el galpón y eso también es parte del canotaje, en un club náutico siempre se está haciendo algo”.
Para la mayoría, del ‘staff’ estable de 20 chicos que componen la escuela, la llegada de la escuela fue su primer contacto con el canotaje y para algunos con el deporte en general; y eso también llevó una adaptación.
“En Misiones los buenos somos mayoría, siempre te encontrás gente buena en el camino y la gurisada que está con nosotros es así también y hacen caso. Para la mayor parte de los chicos fue la primera vez que remaron y experimentaron un bote y nosotros no les cobramos un peso porque queremos que aprendan las cosas buenas del canotaje. En definitiva, si querés ir a algún lado, sabés que tenés que remar y esforzarte para llegar a la meta y las personas que hacemos canotaje lo tenemos muy incorporado… esto sirve para la vida”.
Y vaya si les sirvió, que este año un grupo de chicos de la escuelita ya participó de una fecha del Campeonato Misionero en Posadas “porque la gente del Club León Seró, que son nuestros padrinos, nos invitaron y siempre están para darnos una mano”. & titulo &
Y como frutilla de postre, a comienzo de diciembre el Club Náutico Acaraguá, acompañado por la Municipalidad de Campo Grande, realizó un exitoso raid náutico que convocó a 69 palistas uniendo el camping El Bonito, en el arroyo del medio, y culminando en el puente Acaraguá, en Campo Ramón. “Se prendió mucha gente y superó nuestras expectativas; ya estamos planeando hacer otro en febrero por el día de la Ecología”, culminó Rodrigo, un aventurero que contagia su pasión por el canotaje en las aguas misioneras.

Lo más destacado
“Nosotros no les cobramos un peso porque queremos que aprendan las cosas buenas del canotaje; en definitiva si querés ir a algún lado, sabés que tenés que remar y esforzarte para llegar a la meta y las personas que hacemos canotaje lo tenemos muy incorporado… esto sirve para la vida”

“Siempre les digo a los chicos que nosotros en este momento tenemos poco, pero un día vamos a tener más… ahora tenemos que ser felices con poco y el día que tengamos más, vamos a ser igual de felices. Hay que disfrutar a pleno con lo que se tiene”
Rodrigo García
Encargado de la Escuela de Canotaje

Fuente: Roxana Ramírez, El Territorio.

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