“El fútbol de ascenso siempre fue muy castigado”

“El fútbol de ascenso siempre fue muy castigado”

Veinte años en el terreno de la dirección técnica le otorgan a las palabras de Ricardo Pancaldo, actual entrenador de San Martín de Formosa, un agregado tan indudable como incuestionable: sapiencia.
Esa que surge de ensuciar las zapatillas en el barro, limpiarlas, aprender a mostrarlas relucientes y volver a embarrarlas sin ningún impedimento. Y luego de sus primeros meses al frente del Franjeado, en medio del apagón deportivo y mundial ocasionado por la pandemia de coronavirus que detuvo casi todo, el camino ofrece la oportunidad de parar la pelota, revisar hacia atrás y levantar la cabeza para mirar hacia adelante. “Comencé en 2001 y he pasado por todas las categorías.
Hasta fui ayudante de campo en Primera”, recuerda quien se probó la ropa de Deportivo Roca, Libertad de Sunchales, Atlético Paraná, Racing de Córdoba, Brown de Madryn y varios otros.

Y aclara: “Siempre fue muy difícil sobresalir desde el Ascenso. El jugador del Ascenso, a veces, no tiene ni para comer”. El balance de su fluctuante presente en San Martín, reflexiones en tiempos de cuarentena, fútbol y alrededores, en esta conversación mano a mano con Interior Futbolero.

-¿Qué balance hacés, hasta el momento, de tu etapa al frente de San Martín?
-Cuando agarramos el equipo, tenía cuatro puntos y tuvimos una evolución muy buena durante toda la primera rueda. Quedamos a un punto de la clasificación. La segunda etapa no fue como esperábamos y estamos en una situación difícil, con un equipo que ha jugado bien en un 70% de los partidos y no ha merecido los resultados que tuvo. Pero el fútbol no se rige por merecimientos, sino por ganar.

Estamos expectantes para encontrar las soluciones futbolísticas que nos permitan volver al nivel que tuvimos en la primera parte. Sabemos que tenemos el material y que contamos con los mismos jugadores. No cambiamos para nada la forma de entrenar y estamos esperando levantar el rendimiento.

-¿Qué explicación se le encuentra a tanta irregularidad?
-Jugó muchísimo lo mental. Sabíamos que habíamos ganado muy bien los tres puntos por un jugador mal incluido ante Gimnasia de Concepción del Uruguay y después nos los sacaron. Y de estar a un paso de clasificar pasamos a pensar en la zona de abajo. Ese fue un golpe mental que nos jugó en contra. Porque el fútbol es psicológico y emocional. Y en eso estamos trabajando para poder meternos de vuelta en la conversación, con el objetivo de llegar a las últimas fechas con expectativas de tener al sexto al alcance de la mano.

-Puertas adentro, ¿cómo vivieron el trayecto previo a la suspensión oficial del fútbol a causa de la pandemia?
-Fue todo bastante de repente. El día que jugamos contra Güemes, en Santiago, ya se hablaba de suspender el fútbol y de que íbamos a tener que parar. Y después, de que íbamos a tener que entrenar, pero sin saber cuándo se jugaba. Fue un momento de incertidumbre total, como el que vive el país ahora también. El mundo está parado.

Esperemos que nuestros gobernantes encuentren una solución para todo esto que estamos pasando. No creo que nuestra situación sea distinta a la de todos los trabajadores del mundo. Tenemos que tratar de tomar conciencia de que algo debemos estar haciendo mal, como humanidad, para que sucedan estas cosas.

-Y desde el lugar que te da tu experiencia, ¿cómo creés que puede afectar esta coyuntura al fútbol de Ascenso?
-Ya tengo veinte años de entrenador. Comencé en 2001 y he pasado por todas las categorías. Hasta ayudante de campo de Primera fui. El fútbol de Ascenso siempre fue muy castigado y rebuscado.
Siempre fue muy difícil sobresalir desde el Ascenso. Porque, la verdad, es un torneo muy amplio y hasta difícil de organizar. El Ascenso tiene un montón de cosas lindas, porque representa un montón de ciudades, provincias y clubes.

Pero también está muy lejano a lo que es Primera División. Incluso, desde Primera Nacional a Primera División hay una distancia importante. No creo que se descuide ni desproteja al Ascenso, simplemente las condiciones económicas juegan un papel fundamental en los torneos.

Las televisaciones no son las mismas, la plata no es la misma y es difícil hasta por la geografía que tenemos en el país. Lamentablemente, suceden cosas como estas y el jugador de Ascenso resulta el más desprotegido porque los sueldos que se ganan son para vivir un mes. No como los de técnicos o jugadores de Primera, que aunque bien merecidos los tienen, tienen otras posibilidades. El jugador del Ascenso, a veces, no tiene ni para comer. Esa es la realidad.

Fuente: El Comercial.

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