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El desafío de reinventarse

La pandemia no detuvo el crecimiento del grupo Peones y Alfiles, una prometedora escuela de ajedrez. Hace ya seis años que profesores y alumnos cuentan con el apoyo incondicional de la comisión barrial de Villa Sarita (Posadas) para seguir dando pasos importantes hacia el futuro y, aunque el coronavirus obligó a replantear las clases, la adaptación al mundo virtual renovó las energías.
“En principio costó bastante, tuvimos que dar una vuelta de timón y acomodarnos a la situación que nos deparó la crisis sanitaria”, remarcó Christian Argüello, profesor encargado.
“Hablamos con los profes para acomodarnos a los horarios de los chicos, flexibilizarnos. Todavía cuesta un poco la conectividad vía Zoom, pero estamos bien. Obviamente que no es lo mismo, se pierde el contacto”, agregó.

Además de Argüello, hoy el grupo cuenta con los profesores Bruno Zapata y Mariano Esnarriaga. El tridente se encarga de brindar las clases virtuales en un lapso aproximado de 45 minutos, siempre en compañía de los padres y respetando los ‘horarios de escuela’. “Ingresan tres o cuatro alumnos vía Zoom, cada uno con su tablero físico y otros le suman el virtual”, aseguró Christian.

Lejos de perder ajedrecistas principiantes, Peones y Alfiles logró reinventarse para sumar alumnos a la causa ¿Cómo? Incentivando la competencia con torneos internos en la plataforma Lichess.

“Tenemos medallas gracias a algunos auspiciantes que se acercaron. Premiamos a todos, también a los árbitros…tratamos de que los chicos tengan la mayor participación posible, hasta ayudando a los que se inician. Con esto, y también gracias a los contactos con otros profesores, logramos sumar chicos de distintas edades”, dijo Argüello.

Objetivos
La gran meta del grupo es convertirse en asociación civil, algo que está muy próximo a concretarse. “A pesar de la pandemia, avanzamos en el objetivo; gracias al apoyo de la comisión vecinal conseguimos el domicilio y ahora sólo faltan algunos trámites para poder lograrlo. Antes faltaba un paso, hoy estamos a medio”.

“Vamos creciendo, nos estamos equipando con bolsos y remeras, todo a pulmón. Queremos llegar al Ministerio de Deportes una vez que tengamos la personería jurídica. Eso nos va a permitir equiparnos con relojes y elementos importantes con los que hoy no contamos. Además vamos a poder afiliarnos a la federación argentina (Fada), los chicos van a pasar a ser jugadores profesionales”, cerró.

Algunas desventajas del formato virtual
Respecto a la diferencia entre la competencia presencial y virtual, los propios protagonistas marcaron pautas a tener en cuenta en base a sus propias vivencias. “No es lo mismo. Es una tensión constante, porque cuando jugás presencial no le prestás atención al tiempo, y en el formato virtual si, el reloj está al lado del tablero”, dijo Geraldine Gorosito, jugadora de 12 años, con experiencia en eventos internacionales. Por su parte Candela Espíndola, también sub 12, coincidió con el concepto: “El reloj virtual te avisa que se te acaba el tiempo, es una desventaja. Además en la computadora podés ver tu jugada, dependés de ella. Con el formato presencial está la posibilidad de pensar un poco más, marcando los movimientos en tu cabeza”.

Fuente: El Territorio.

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