
La derrota de Boca Unidos ante Sportivo Belgrano, tuvo un epílogo lamentable.
Tras el pitazo final del árbitro chaqueño Guillermo González, y cuando la mayoría de los protagonistas se encaminaban hacia los vestuarios, se produjo un incidente entre una persona ubicada en la platea Oeste y el futbolista Rolando Ricardone.
La persona, que sería allegada al club –de otra manera no se explica cómo hizo para ingresar al estadio, ya que el partido se jugó “a puertas cerradas por la pandemia”- habría lanzado algunos insultos que provocaron la reacción del experimentado defensor, quien fue a buscarlo, saltando el cerco perimetral.
El extraño, que según las autoridades de Boca Unidos estaría identificado, huyó cuando observó la reacción de Ricardone, quien fue detenido a tiempo por auxiliares y dirigentes de Boca Unidos antes de que hiciera “justicia con sus propias manos”.
El club debería tomar cartas en el asunto para evitar la presencia de personas que no son parte de la comisión directiva ni periodistas, y de ser socio, aplicar la sanción que corresponda.
En el caso de Ricardone, es inexplicable que un futbolista profesional y director técnico recibido, que el día de mañana ejercerá su profesión, reaccione de esa manera ante la provocación de un espectador, más allá de la adrenalina y la bronca que pudo haber estado atravesando por la derrota sufrida por su equipo en el final del partido.
Fuente: El Litoral.



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